La pretemporada suele ser el momento ideal para construir, ajustar y proyectar. Sin embargo, en Unión el escenario dista mucho de ese ideal. Leonardo Madelón intenta darle forma al equipo para el Torneo Clausura en medio de un contexto que está lejos de ser el esperado: problemas económicos, una reducción del plantel, escasas incorporaciones y un conflicto salarial que alteró por completo la planificación.
El presente refleja una realidad que golpea tanto en los escritorios como en la cancha. La situación financiera, sobre la que en reiteradas oportunidades el presidente Luis Spahn habló apelando a la palabra bonanza, hoy está lejos de transmitir tranquilidad. Las dificultades económicas ya tienen consecuencias directas sobre el trabajo cotidiano del plantel profesional.
La deuda salarial derivó en una decisión de los futbolistas que impactó de lleno en la preparación. Hasta que la dirigencia regularice la situación, el grupo resolvió entrenarse únicamente en un turno, dejando de lado el cronograma de doble jornada que había diseñado el cuerpo técnico para esta etapa de la pretemporada. Para Madelón, el contratiempo no es menor. El entrenador pierde tiempo de trabajo en una etapa clave para afianzar conceptos físicos y futbolísticos, justo cuando necesita aprovechar cada entrenamiento para ensamblar un equipo que llegará con varias modificaciones al inicio del campeonato.
A eso se suma otro detalle que no pasa inadvertido: el propio técnico todavía no renovó su contrato. Si bien continúa al frente del plantel y trabaja con normalidad, esa situación también alimenta un contexto de incertidumbre que envuelve al mundo rojiblanco. En cuanto al plantel, el recambio ya comenzó a sentirse. En este mercado de pases dejaron el club Rafael Profini, Claudio Corvalán, Diego Díaz y Tomás González, mientras que otros futbolistas tampoco forman parte de los planes deportivos.
Franco Ratotti, Enzo Roldán, Franco Fragapane y Augusto Solari entrenan apartados, a la espera de encontrar una salida que les permita continuar sus carreras en otra institución. Por el momento, ninguno será tenido en cuenta por el cuerpo técnico. En contrapartida, las caras nuevas brillan por su ausencia. Hasta aquí, el único refuerzo es Mauro Luna Diale (no oficializado).
En medio de tantas cuestiones por resolver, el cuerpo técnico al menos ya tiene una fecha marcada en el calendario. El próximo 15 de julio, Unión disputará un amistoso frente a Rosario Central en Arroyo Seco, una prueba que servirá para empezar a sacar conclusiones futbolísticas de cara al Clausura. Por ahora, ese compromiso aparece como una excepción dentro de una pretemporada cargada de interrogantes. Madelón busca enfocarse en lo deportivo, pero el ruido que generan las deudas, las salidas y la falta de incorporaciones se hace imposible de ignorar. En Unión, el desafío no solo pasa por llegar bien al debut: también por recuperar la calma fuera de la cancha.