Mientras la dirigencia de Unión concentra sus esfuerzos en generar ingresos mediante la venta de jugadores y en levantar las inhibiciones que condicionan el mercado de pases, hay un aspecto que también dejó consecuencias para el patrimonio de la institución y que pasó prácticamente desapercibido.
En menos de un año, pierde a dos futbolistas de los que poseía el 50% de los derechos económicos. Se trata de Ezequiel Cañete y Enzo Roldán, que llegaron desde Boca como apuestas importantes y cuyo ciclo termina sin que el Tatengue pudiera recuperar parte de la inversión.
El primer caso fue el de Cañete. Tras finalizar su préstamo en Banfield durante 2025, regresó a Santa Fe con la intención de ganarse un lugar. Sin embargo, nunca logró meterse nuevamente en la consideración del cuerpo técnico. Con Cristian González quedó relegado y, con la llegada de Leonardo Madelón, el panorama tampoco cambió. Finalmente, Unión decidió no renovarle el contrato y el volante quedó con el pase en su poder.
La historia de Enzo Roldán tiene algunos puntos en común. También afectado por distintos problemas físicos y de un préstamo en Platense, volvió este año y directamente quedar apartado. En ese contexto, optó por no extender su vínculo y ya tiene acordada su salida a préstamo a Nueva Chicago. En diciembre quedará en libertad y podrá disponer de su ficha.
En ambos casos, Unión era propietario del 50% de los derechos económicos, mientras que la otra mitad pertenecía a Boca. Al finalizar sus contratos, el Tate no tiene que pagar una penalidad. Cañete y Roldán llegaron a Unión como dos proyectos de gran proyección y con una inversión importante detrás. Sin embargo, las lesiones, la irregularidad y la falta de continuidad terminaron modificando un escenario que prometía ser muy distinto.
Hoy, con un club obligado a vender para equilibrar sus cuentas y sostener su economía, esos antecedentes cobran un significado especial. Porque más allá de las decisiones futbolísticas, Unión terminó perdiendo dos activos que en su momento representaban parte de su patrimonio y que, por diferentes circunstancias, se marcharán sin dejar un ingreso para las arcas rojiblancas.