Guitarra en mano y con la naturalidad de quien todavía se reconoce estudiante, pero ya construye una identidad artística, Nahuel Pani llegó a los estudios de LT10 para compartir algo más que un puñado de canciones. El músico y compositor nacido en Rafaela, radicado desde hace años en Santa Fe y próximo a graduarse en el Instituto Superior de Música (ISM) de la Universidad Nacional del Litoral, mostró parte de su identidad creativa, una búsqueda en la que el rock, el tango y la canción latinoamericana conviven sin fronteras.
"La universidad, con esto de la música popular, a mí me sirvió un montón porque me abrió puertas a géneros", contó Pani durante la entrevista con LT10. Si bien el folklore y el tango ya formaban parte de su paisaje sonoro por influencia familiar, explicó que fue la formación académica la que le permitió profundizar en esos repertorios y apropiarse de ellos. "Me permitió explorar más esa música y encontrarle un gusto", resumió.

Esa mezcla de influencias aparece con naturalidad en sus composiciones. Proveniente "más del palo del rock", hoy encuentra en la canción un espacio donde confluyen armonías rioplatenses, sonoridades latinoamericanas y una escritura atravesada por experiencias personales.
"Empecé a venir hacia algo más simple, que es guitarra y voz, como buscar esa simpleza de armar un tema en el que yo pueda agarrar la guitarra, tocarlo y que suene, sin necesitar arreglos y una banda atrás", explicó antes de interpretar una obra inédita, todavía sin nombre definitivo.
El recorrido continuó con una versión de Nada, uno de los tangos emblemáticos del repertorio argentino. Lejos de buscar la imitación de las voces históricas, Pani apuesta por una lectura propia del género. "Busco un punto medio. Tampoco quiero ser un personaje que no soy", afirmó, convencido de que el desafío pasa por dialogar con la tradición sin perder autenticidad.
La relación con el tango, reconoció, terminó siendo también un viaje hacia la memoria familiar. "La facultad me conectó con mi abuelo, que escuchaba mucho tango. De ahí lo empecé a estudiar y encontré una pasión. Es algo que te mueve las tripas", recordó.
Las canciones propias nacen de otro lugar: más íntimo, más introspectivo. "Generalmente arranca como un proceso de catarsis. Escribo mucho y van saliendo ideas de ahí. Siempre son cosas que me sobrepasan de alguna manera y necesito dejarlas un rato en el papel para sacarlas de la cabeza", confesó.
Ese universo creativo también se alimenta de la literatura. Antes de cerrar su participación, interpretó Brota, una composición inspirada en la novela Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, donde el clima oscuro del relato dialoga con una sonoridad de raíz rioplatenses.
Mientras cursa las últimas tres materias de la carrera, el músico ya proyecta la etapa que viene: "Buscando el lugar de pensarse ya no como estudiante, sino como profesional de la música", señaló. La docencia aparece como un camino posible, aunque sin abandonar el escenario ni la composición.
Además, adelantó que se encuentra en la etapa final de producción de su primer disco. "Tengo grabado en YouTube un tema propio que se llama Capicúa, que es el primero de un disco que se está mezclando. Espero que este año ya salga", anticipó.