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Miércoles 29 de Julio de 2026 - 09:09 hs

En la gestión de Milei, el saldo de la inversión extranjera es negativo

El contador público y profesor de Economía Política de la UNL, Diego Rubinzal, analizó los datos oficiales y advirtió que la Argentina encadena cuatro trimestres consecutivos de caída en la inversión. Además, remarcó las dificultades de un modelo que prescinde de políticas industriales y desarrollo de proveedores locales.

Actualizado: Miércoles 29 de Julio de 2026 - 10:24 hs

La inversión privada se hace esperar. Diego Rubinzal, contador público, profesor de Economía Política de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y autor de varios libros sobre la historia económica argentina, analizó hacia dónde va la inversión en el país o si existen dos caminos contrapuestos en un esquema con este modelo.

En diálogo con LT10, el economista señaló que, más allá de apreciaciones personales, existen datos duros que permiten trazar un diagnóstico: "Ya pasaron varios meses del gobierno de Javier Milei y se puede ver cuál ha sido la trayectoria hasta el momento. Hay dos datos importantes: uno es la Inversión Extranjera Directa (IED), vinculada a las inversiones productivas, y el otro es el índice de cuentas nacionales del INDEC, que mide la inversión general".

Respecto a la IED, Rubinzal citó informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): "En un informe reciente sobre América Latina, el país que más recibió fue Brasil, con 77.000 millones de dólares; le siguieron México, con 40.000 millones, y Chile, con 13.000 millones. La Argentina está bastante lejos en la tabla, con 3.100 millones de dólares".

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Sin embargo, el especialista destacó un elemento clave: "El dato curioso es que, desde el comienzo de la gestión de Milei, el saldo de la inversión extranjera es negativo en 1.200 millones de dólares. O sea, no solo no entraron capitales, sino que salieron. Es la primera gestión con datos negativos en inversión extranjera desde el año 2003".

Consultado sobre si este fenómeno es en términos netos, explicó: "Exacto, es en términos netos: cuánto entró y cuánto salió. No obstante, hay que hacer una aclaración: ese dato también está influido por el impacto de las restricciones cambiarias. Cuando hay controles muy fuertes, como las empresas no pueden remitir utilidades al exterior, eso se computa contablemente como reinversión de utilidades y eleva el número. Al contrario, cuando se aflojan un poco esas restricciones, las empresas aprovechan para girar utilidades afuera y el indicador cae. Más allá de que el número es malo, hay que aclararlo para no generar confusiones".

Cuatro trimestres consecutivos de caída

Dejando de lado el componente financiero y centrándose en la economía real, Rubinzal analizó los datos oficiales del INDEC sobre cuentas nacionales: "Los últimos datos oficiales del primer trimestre muestran una caída interanual de la inversión del 11,6%. Es una caída muy fuerte sobre valores que ya estaban bastante depreciados. De esta manera, se acumulan cuatro trimestres consecutivos de retroceso, algo que no se veía en la Argentina desde 1993".

Asimismo, el docente universitario anticipó que los indicadores de consultoras privadas muestran que la tendencia continúa: "Los datos estadísticos oficiales tienen un retraso, pero consultoras como Orlando J. Ferreres publicaron caídas interanuales del 11,4% en abril y del 6,6% en mayo. Todo indica que, cuando el INDEC publique el segundo trimestre, se van a encadenar cinco trimestres consecutivos de caída".

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¿Por qué no reacciona la inversión?

Ante la consulta sobre las causas de este freno —donde el Estado se retiró de la obra pública pero el sector privado tampoco tracciona—, Rubinzal consideró que hay una profunda división estructural: "Más que dos velocidades, lo que vemos son dos Argentinas. Hay una Argentina a la que le va muy bien, que es el sector extractivo: petrolero, minero y agropecuario. Está muy bien que esos sectores se desarrollen, pero explicados en conjunto representan el 15% del PBI y el 9% del empleo. No alcanza".

"Por otro lado, vemos un mercado interno que se achica cada vez más, con caídas muy fuertes en la industria y la construcción. Al no haber demanda, se inhibe cualquier proceso de inversión. El índice de capacidad ociosa de la industria que publica el INDEC está por debajo del 60%: de cada diez máquinas que tiene una fábrica, más de cuatro están paradas. En ese escenario es muy difícil que la inversión recupere, y eso no lo compensa el RIGI, porque sus números macro no alcanzan a mover la inversión en su conjunto", argumentó.

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El modelo económico y las políticas públicas

Sobre el impacto en los trabajadores desplazados, el analista remarcó la importancia del rol del Estado: "Tiene que haber políticas públicas que permitan un encadenamiento productivo. Eso el mercado no lo soluciona solo. Uno con recursos naturales petroleros, como Vaca Muerta, puede ser Noruega o puede ser Nigeria. Si no generás encadenamientos, es como un tren que tiene la locomotora funcionando bien pero con los vagones desenganchados".

Para ejemplificar el uso de herramientas de regulación, citó medidas internacionales recientes: "Los países desarrollados crearon redes de proveedores nacionales o mecanismos de protección. En estos días, la Unión Europea aprobó un arancel de 3 euros a los paquetes que compran los ciudadanos en plataformas como Temu o Shein para cuidar su industria golpeada. Estados Unidos y Europa aplican políticas industriales activas; no dejan todo abierto. El concepto de que los países desarrollados crecieron con libre comercio absoluto es un mito".

Finalmente, se refirió a la histórica volatilidad de la política argentina: "El economista e ingeniero Marcelo Diamand escribió hace décadas un texto clásico titulado El péndulo argentino, donde planteaba la necesidad de políticas industriales para incorporar a la población. Un país con la cantidad de habitantes de la Argentina necesita desarrollo industrial. Los equilibrios económicos tienen que venir acompañados de equilibrios sociales; si no, carecen de sustentabilidad", concluyó.

Audio: Diego Rubinzal, Contador público, profesor de Economía Política de la UNL

Fuente: LT10

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