Una nueva etapa en la comercialización de medicamentos comenzó en Argentina tras la decisión del Gobierno nacional de desregular la venta de diez fármacos que, hasta la semana pasada, requerían prescripción médica. La medida, oficializada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y generó una respuesta inmediata y crítica por parte de los profesionales del sector.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, la vocal Alicia Caraballo ha manifestado una postura de rechazo rotundo en representación de diversas federaciones y colegios del país. La principal advertencia radica en que el cambio de estatus a "venta libre" no implica que las sustancias sean inofensivas. "Ningún medicamento es inocuo", subrayó Caraballo, insistiendo en la necesidad de que un profesional evalúe los efectos positivos y negativos en cada paciente para evitar posibles daños.
Asimismo, la especialista alertó sobre el impacto económico para los usuarios: al dejar de ser medicamentos bajo receta, estos productos automáticamente quedan fuera de la cobertura de la seguridad social (obras sociales y prepagas), lo que obliga al paciente a costear el 100% de su valor.
Detalle de los medicamentos desregulados La lista de fármacos que ahora pueden adquirirse libremente abarca diversos tratamientos comunes:
Trastornos digestivos: Trimebutina maleato (100 mg).
Alergias: Levocetirizina, fexofenadina y colirios (olopatadina y la combinación de nafazolina con feniramina).
Vías respiratorias: Carboximetilcisteína en jarabe (mucolítico).
Otros usos: Dimenhidrinato (para mareos), Ivermectina (loción tópica), cloruro de aluminio (hiperhidrosis) y un preparado de carbonato de calcio con árnica y nitrato de plata.
Implementación y marco legal local Para garantizar la transparencia, la normativa exige que los laboratorios implementen un código QR en los nuevos envases para ofrecer información detallada al consumidor. Aunque la medida es de alcance nacional, en territorio santafesino se mantiene vigente la Ley 2.287, que obliga a que toda venta de medicamentos —incluso los libres— se realice exclusivamente dentro de las farmacias.
A pesar de que el sector farmacéutico apoya innovaciones como la receta digital, sostienen que cualquier marco regulatorio debe priorizar la intervención del profesional para resguardar la salud pública