La decisión de Brasil de retirar a su embajador en la Argentina y dejar la representación diplomática a cargo de un funcionario de menor rango profundizó la tensión bilateral y abrió interrogantes sobre sus posibles consecuencias políticas, comerciales y regionales.
El conflicto se produce luego de los cuestionamientos del presidente Javier Milei a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y en un escenario en el que ambos países mantienen vínculos económicos estratégicos y comparten la integración dentro del Mercosur.
En diálogo con LT10, la parlamentaria del Parlasur y politóloga Lilia Puig sostuvo que esperaba una reacción de Brasil luego de los dichos de Milei en territorio brasileño y de sus posteriores declaraciones públicas.
“Yo estaba esperando una reacción de Brasil porque la prudencia que tuvieron los brasileños después de los exabruptos del presidente en el territorio brasileño fueron después seguidos por la entrevista con el periodista Majul”, señaló.
Puig consideró que, en esa entrevista, Milei volvió a referirse a Lula, ratificó sus expresiones y realizó afirmaciones que, según indicó, no se correspondían con el proceso judicial que atravesó el mandatario brasileño.
“No fue por una falla administrativa, sino fue por la demostración de la falta de objetividad del juez Moro”, explicó, en referencia a los cuestionamientos que derivaron en la anulación de las condenas contra Lula.
Para la representante del Parlasur, la situación excede una diferencia personal entre los presidentes y puede tener consecuencias sobre el funcionamiento del bloque regional. “Ya no es la situación solamente de que se ofenden los brasileños”, advirtió.
La parlamentaria recordó que el Mercosur atraviesa una etapa clave por el acuerdo comercial con la Unión Europea y señaló que la relación entre Argentina y Brasil resulta determinante para avanzar en ese proceso.
“Tenemos un acuerdo con la Unión Europea y eso requiere un fortalecimiento del Mercosur”, afirmó.
Puig explicó que el bloque todavía tiene desafíos institucionales y que continúan pendientes definiciones vinculadas con la aprobación del acuerdo. También mencionó que existen discusiones sobre las cuotas que corresponderían a cada país en función de la reducción de aranceles prevista en el entendimiento con la Unión Europea.
“Creo que va a afectar en las relaciones internas en el Mercosur”, sostuvo.
La parlamentaria también señaló que la Argentina mantiene deudas con el organismo regional. “En el caso del Parlamento del Mercosur no las paga desde el gobierno de Fernández. Ya a mitad del gobierno de Fernández se dejó de pagar”, indicó.
Consultada sobre la decisión brasileña de reducir el nivel de su representación diplomática, Puig consideró que el cambio incrementa la tensión entre ambos países.
“La verdad es que coloca la situación en una tensión enorme”, expresó.
En ese contexto, mencionó que Uruguay decidió no intervenir en el conflicto y vinculó esa postura con la preocupación por el futuro del Mercosur. Según señaló, el Gobierno argentino mantiene una posición ambivalente respecto del bloque.
“Declaraciones por un lado, actuación de la Cancillería rutinariamente por el otro”, afirmó.
Puig también cuestionó la ausencia de Milei en reuniones de presidentes del Mercosur y consideró que la crisis profundiza las dudas sobre el rumbo de la política exterior argentina.
“Esto introduce una serie de incertidumbre, incrementa la incertidumbre respecto de la política exterior argentina”, sostuvo.
La parlamentaria descartó que la tensión diplomática pueda afectar de manera directa a los ciudadanos argentinos que viven en Brasil, aunque reconoció que el conflicto podría trasladarse al clima social.
“No creo” que haya consecuencias directas para los argentinos residentes, respondió. Sin embargo, admitió que “los grupos nacionalistas de ambos lados se van a sentir en su salsa con el conflicto”.
A pesar de la escalada, Puig recordó que Argentina y Brasil mantienen una relación pacífica desde los acuerdos impulsados por Raúl Alfonsín y José Sarney. Por eso, consideró que existen actores políticos, económicos e institucionales interesados en evitar un deterioro mayor.
“Va a haber actores de un lado y del otro que van a buscar impedir que este conflicto a nivel de los presidentes se transforme en un problema más profundo”, afirmó.
La parlamentaria destacó que existen intereses económicos importantes que podrían funcionar como un límite a la confrontación. Entre ellos mencionó la industria automotriz, que mantiene una fuerte integración entre ambos países.
“Tenemos toda la cuestión de la industria automotriz, que no es ninguna pavada ni para la Argentina ni para Brasil”, remarcó.
Para Puig, las organizaciones y los sectores vinculados con la actividad económica podrían desempeñar un papel para reducir la tensión. Sin embargo, advirtió que el escenario regional se encuentra atravesado por una creciente incertidumbre.
“Es un mundo de mucha incertidumbre y creo que para el Mercosur es malo”, concluyó.