Sociedad - MALTRATO ANIMAL

Sábado 08 de Agosto de 2026 - 19:11 hs

Proteccionistas reclaman una respuesta del Estado

Romina, integrante de La Manada de Firulais, explicó en LT10 cómo trabajan en los barrios para controlar la superpoblación animal y asistir casos de maltrato. Reclamó una respuesta coordinada de municipios, Provincia y Justicia.

La superpoblación de perros y gatos, el abandono y los casos de maltrato animal forman parte de una problemática que los rescatistas de Santa Fe enfrentan a diario. Frente a la falta de recursos y de hogares de tránsito, las organizaciones proteccionistas sostienen buena parte de la asistencia con trabajo voluntario y aportes de particulares. Romina, integrante de La Manada de Firulais, explicó en LT10 cómo trabajan en los barrios para controlar la superpoblación y reclamó una respuesta coordinada de municipios, la Provincia y la Justicia.

En ese contexto, La Manada de Firulais recorre barrios de la ciudad para realizar castraciones, asistir animales y acompañar a familias que no pueden resolver por sus propios medios distintas situaciones. En diálogo con LT10, Romina explicó que la castración masiva es uno de los principales objetivos porque consideran que allí está una de las claves para abordar el problema de fondo.

“Nosotros básicamente armamos la asociación en principio para dedicarnos a lo que es castración masiva y castración, que creemos que ese es el origen, digamos, de toda esta problemática y de todo lo que está pasando en nuestra ciudad y en nuestra provincia”, explicó.

El trabajo, sin embargo, excede ampliamente la organización de operativos de castración. La Manada de Firulais recorre los barrios, visita a los vecinos y detecta situaciones que requieren otro tipo de intervención. Actualmente, según contó Romina, estaban terminando de trabajar en Tablada Vieja, una zona ubicada al norte de la ciudad, pasando la avenida de Circunvalación.

“Lo que hacemos nosotros es recorrer los barrios. Es ir al barrio, golpear casa por casa, trabajar los distintos barrios”, señaló. En ese sector, después de un año y medio de trabajo, lograron castrar prácticamente a todas las hembras, aunque todavía quedan cuatro familias que se resisten a hacerlo.

Para la proteccionista, ese tipo de situaciones muestra por qué el Estado debe involucrarse directamente y llegar a los lugares donde la información, los recursos o las posibilidades de traslado no están disponibles. “Nosotros somos un parche, el proteccionista es un parche por la inacción del Estado y la falta de interés”, afirmó.

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Mucho más que castrar

En cada recorrida aparecen problemas que exceden la cuestión reproductiva. La organización también colabora con alimento, atención veterinaria y desparasitación y, cuando es necesario, busca animales para adopción.

“Nosotros, aparte de atender a los animales, ayudamos con alimento, atención veterinaria, desparasitación, todo lo que surge; si hay que sacar animales para dar en adopción, también terminamos ayudando a la familia”, explicó Romina.

Ese último punto es clave para entender la complejidad de las situaciones que encuentran en los barrios. Según describió, en algunos casos las condiciones de vida de los animales están directamente relacionadas con las de las propias familias.

“Vos ves el animal atado, sin agua, tirado a la intemperie y ves a la familia y no vive muy distinto”, relató. Y planteó la dificultad de intentar modificar determinadas prácticas cuando las personas tampoco conocen una realidad diferente: “¿Cómo le hacés entender a esa familia que ese animal tiene que vivir de manera diferente si ellos por ahí no conocen una calidad de vida mejor?”.

Por eso, considera que la intervención estatal debe comenzar en los barrios. La organización incluso se encarga de trasladar animales para que sean castrados y luego devolverlos a sus hogares, además de afrontar en algunos casos los cuidados previos y posteriores.

“Vamos con un traslado, buscamos los animales, los llevamos a castrar, los devolvemos, a veces hacemos pre y posoperatorios en guardería; o sea, es un laburo muy complejo”, describió.

El reclamo por una respuesta coordinada

La situación llevó a proteccionistas de distintas localidades a intentar organizar una estructura provincial. Romina contó que están trabajando para conformar una federación que reúna a organizaciones de toda Santa Fe y que también impulsan un pedido de reunión con las autoridades.

Según explicó, enviaron un pedido de audiencia con el gobernador y también buscaron respuestas de legisladores. “Estamos armando un grupo que vamos a hacer próximamente federación con proteccionistas de toda la provincia, de localidades, de comunas, porque la verdad que estamos desbordados”, sostuvo.

El objetivo es generar una mesa en la que puedan participar los distintos sectores involucrados: municipios, Provincia, legisladores, organismos de control y la Justicia.

Para Romina, el problema no puede quedar limitado a quienes rescatan animales. “Es un problema entre vecinos”, remarcó, al explicar que muchas veces son los propios habitantes de un barrio quienes denuncian situaciones de maltrato, esconden animales en celo para intentar llevarlos a castrar o piden ayuda porque no soportan escuchar cómo golpean a un perro.

Maltrato: el otro frente

La falta de recursos también dificulta la respuesta frente a situaciones de maltrato. Romina explicó que retirar a un animal de una vivienda no alcanza si después no existe un lugar donde alojarlo ni recursos para afrontar su atención veterinaria.

“Yo antes de hacer la denuncia tengo que tener preparado el hogar de tránsito y la veterinaria. O una guardería paga, pero ya no tenemos ni manera de pagar ni ya no hay guarderías que den abasto, no hay tránsito, no podemos más”, explicó.

A eso se suma, según planteó, la necesidad de que las denuncias tengan consecuencias para quienes maltratan animales. Consideró necesario revisar las sanciones y propuso que quienes hayan sido responsables de maltrato puedan tener restricciones para determinadas actividades.

“Yo creo que hay que rever el tema de las penas”, sostuvo, y reclamó que proteccionistas, legisladores y autoridades puedan sentarse a discutir alternativas.

También pidió una mayor articulación con la Brigada Ecológica y la Justicia. “Necesitamos que desde la Provincia se influya a la Brigada Ecológica, que trabajen en conjunto con los rescatistas, los fiscales, que tengan otra mirada en cuanto al tema”, afirmó.

Cómo ayudar a La Manada de Firulais

La organización recibe aportes para afrontar tratamientos, alimentos, traslados y otros gastos vinculados con los animales que rescata. Romina explicó que suelen organizar rifas y campañas específicas cuando un caso supera sus posibilidades.

 

Audio: Escuchá la entrevista con Romina

Fuente: LT10 - NA

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