Hay una multitud del otro lado del vidrio. Padres, madres, abuelos, tíos, adolescentes y chicos se mezclan en los estudios de LT10 mientras esperan su turno para cantar. Algunos ya conocen el lugar; otros llegan por primera vez. Todos comparten algo: forman parte de una historia que comenzó hace 25 años y que encontró en la música una manera de construir comunidad.
El Coro de Niños, Niñas y Adolescentes de la UNL, dirigido por María Soledad Gauna, se prepara para celebrar su aniversario con un concierto el 19 de agosto a las 19:00 en la Biblioteca José Gálvez, ubicada en el Foro Cultural de la UNL. El festejo también incluirá una muestra organizada junto al Museo Histórico de la universidad, donde se podrán recorrer fotografías, programas, afiches y otros recuerdos de estas dos décadas y media de actividad. La exposición se inaugurará el mismo día a las 18:30 y permanecerá abierta durante septiembre.
Para Gauna, el aniversario tiene un componente especialmente emotivo porque permitió reencontrarse con integrantes de distintas generaciones. "Nos estuvimos encontrando en estas últimas semanas con los exintegrantes. Vinieron chicos de 20, 25, hasta 30 años o más", contó durante la entrevista. Algunos de ellos incluso volverán a cantar junto a los coreutas actuales.
La celebración tendrá así una escena particular: chicos que hoy tienen cuatro, cinco o diez años compartirán escenario con quienes alguna vez ocuparon esos mismos lugares y que ahora son adultos. "Ahora ya tenemos una de las asistentes exintegrante, el pianista, integrante fundador, y algunos hijos de integrantes del coro también formando parte de nuestro grupo", explicó la directora.
El coro reúne a chicos de edades muy diferentes, una característica que Gauna considera parte de su identidad. La convocatoria se amplió en los últimos años y actualmente pueden ingresar niños desde los cuatro años. Esa diversidad genera una experiencia que va mucho más allá del aprendizaje musical.
"Yo creo que cada uno lo vive distinto", señaló Gauna. Para algunos, la experiencia está marcada por los escenarios, los viajes y los encuentros con otros coros; para otros, por el simple hecho de compartir con compañeros de distintas edades. "Todo esto abre la cosmovisión de cada uno de los chicos", sostuvo.
La directora también destacó que quienes pasaron por el coro conservan recuerdos muy concretos de esa etapa. "Y es verdad que no se olvidan más", afirmó. Incluso después de que los chicos dejan de cantar, los vínculos permanecen: "Los padres no se van del grupo. O sea, los chicos ya egresaron y hay padres que continúan en el grupo de WhatsApp".
Cantar, escuchar y aprender con otros
La elección del repertorio también forma parte de ese proceso. Gauna explicó que las canciones se seleccionan teniendo en cuenta "las capacidades, las características, los gustos" de quienes integran el coro. Hay canciones de distintos estilos y épocas, pero también espacio para el juego y el movimiento.
"Jugamos mucho, jugamos, cantamos con el cuerpo, con todo el cuerpo, hacemos coreografías", contó. La propuesta combina así técnica vocal, lenguaje musical y expresión corporal, pero también busca que los chicos disfruten de la experiencia.
Durante la visita a LT10, el coro interpretó Para saber que te quiero, una canción de Los Canticuentos, y luego Lam, de Tomás Arici, dedicada a Lionel Messi. La escena transformó por unos minutos el estudio de radio en una pequeña sala de conciertos, con los chicos cantando mientras familiares y acompañantes seguían la presentación desde el otro lado del vidrio.
Entre canción y canción también hubo lugar para escuchar a los propios coreutas. Ana Paula, que lleva unos seis años en el coro, contó que siempre le gustó cantar y que disfruta especialmente compartir con sus amigas. Maite, de apenas cinco años y una de las integrantes más pequeñas, llegó al micrófono sin demasiadas vueltas y contó que este año comenzó a participar y que una de sus canciones preferidas es La Pulga.
Paz, que lleva tres años en el coro, también se animó a elegir sus favoritas: La Pulga y la canción dedicada a Messi, entre otras. La participación de los chicos mostró otra de las características del espacio: la posibilidad de expresarse, tomar la palabra y sentirse parte.
Para Gauna, esa convivencia entre edades también enseña cuestiones que exceden lo musical. "Ahí uno tiene que aprender a ser tolerante", explicó. Los más grandes deben convivir con los más chicos, respetar sus tiempos y aprender a escuchar. "En el coro se aprende a escuchar", remarcó.
La frase resume buena parte de la experiencia que la directora busca transmitir. No se trata solamente de aprender a cantar afinado o de prepararse para un concierto, sino de formar parte de un grupo en el que cada integrante tiene un lugar. "En el grupo todos son necesarios. Falta uno y ya cambia el instrumento. Así que sentirse parte es fundamental", sostuvo.
Una historia que vuelve a cantar
El concierto aniversario tendrá además una canción especialmente significativa: La voz, una pieza que los propios integrantes eligieron años atrás y que terminó convirtiéndose en una especie de himno del coro.
Gauna contó que prepararon un nuevo arreglo para que puedan interpretarla juntos los integrantes actuales y los ex coreutas. Los ensayos comenzaron semanas atrás y el desafío es reunir a personas que hoy tienen trabajos, obligaciones y vidas muy diferentes.
En los intercambios entre los exintegrantes aparecen mensajes que reflejan esa nueva realidad: "Hoy no puedo porque tengo guardia", "Tengo que entregar unos planos y voy el miércoles". Muchos no continuaron profesionalmente ligados a la música, pero el vínculo con el coro permaneció.
"Muchos a lo mejor no siguieron música, pero sí es verdad que la música los acompaña en todos sus quehaceres y el coro significó algo en sus vidas", explicó Gauna.
La directora entiende que esa huella es uno de los principales resultados del trabajo realizado durante estos 25 años. Los chicos pueden tomar caminos completamente diferentes en el futuro, pero haber formado parte de un coro deja aprendizajes vinculados con la convivencia, la responsabilidad, el compromiso y el trabajo colectivo.
El espacio, además, reúne a familias de distintos barrios de Santa Fe y también recibió durante estos años a chicos de localidades como Nelson y Franck. "Acá está representada toda la ciudad", destacó Gauna, al señalar otra de las características de una propuesta que busca sostener el acceso gratuito a la actividad coral.
El aniversario será, entonces, mucho más que un concierto. Será el reencuentro entre distintas generaciones, la recuperación de una memoria construida a través de canciones y la posibilidad de que quienes hoy integran el coro continúen una historia que otros comenzaron hace 25 años.
Mientras tanto, en los estudios de LT10, los chicos volvieron a cantar. Esta vez, una canción sobre el cuidado de la Tierra. Y entre las voces infantiles, las coreografías y las miradas orgullosas de quienes observaban detrás del vidrio, quedó claro que la historia del coro no está solamente en sus archivos: sigue ocurriendo cada vez que un grupo de chicos se reúne para cantar.