Colón cerró definitivamente la puerta del mercado de pases sin concretar uno de los objetivos que se había trazado para afrontar el segundo semestre: incorporar un 10 que aportara jerarquía y variantes en la zona ofensiva.
El pasado 2 de septiembre expiró la última chance reglamentaria que tenía el Sabalero para sumar un futbolista en reemplazo de Leandro Allende, transferido a Guaraní de Paraguay y, nuevamente, las gestiones no llegaron a buen puerto.
Tal como lo había adelantado Diez en Deportes, Colón había apostado todo por Jonás Acevedo, mediocampista zurdo que venía teniendo minutos en cuentagotas en Instituto. Sin embargo, la negociación tampoco prosperó y el Sabalero se quedó sin esa pieza que pretendía para la segunda mitad del campeonato.
Una búsqueda que acumuló intentos fallidos
No fue la primera vez que Colón apuntó a un nombre de jerarquía y terminó chocando con distintas dificultades. Durante la anterior ventana de incorporaciones, aparecieron varias alternativas para reforzar el puesto, pero ninguna pudo concretarse. Uno de los principales nombres fue Rubén Botta, aunque finalmente el mediocampista terminó recalando en Nacional de Uruguay. Con el paso del tiempo quedó expuesto que la cuestión no tenía que ver con un problema familiar, como se había instalado inicialmente, sino fundamentalmente con una cuestión económica.
Después aparecieron otras opciones. Marcelo Eggel también estuvo en carpeta, pero su intención era dar el salto a Primera División o directamente buscar una oportunidad en el exterior. Luego surgió Tomás González, uno de los pocos puntos para rescatar de Estudiantes de Río Cuarto, que pelea por evitar el descenso. Finalmente llegó la apuesta por Acevedo, que tenía un doble inconveniente: su costo y el hecho de que pertenecía a un plantel de la Liga Profesional, una combinación que terminó haciendo inviable la operación.
Delfino deberá arreglarse con lo que tiene
El denominador común de las distintas negociaciones fue claro: Colón buscó jugadores que pudieran significar un salto de calidad, pero en ese intento terminó perdiendo tiempo valioso. Las trabas fueron diferentes en cada caso. En mayor medida aparecieron las cuestiones económicas, aunque también pesaron las pretensiones deportivas de los futbolistas y las dificultades propias de intentar sacar jugadores de clubes que compiten en categorías superiores.
Ahora ya no quedan alternativas. Con el cierre de la última posibilidad para reemplazar a Allende, Iván Delfino deberá afrontar la recta final de la Primera Nacional con el plantel que tiene a disposición. La apuesta por la jerarquía no tuvo recompensa en el mercado. Colón buscó un 10, insistió por distintos nombres y llegó hasta el último día disponible. Pero ninguno pudo ponerse la camiseta rojinegra.