La apertura artística de los Juegos Suramericanos en la provincia de Santa Fe generó un impacto unánime que combinó emoción, despliegue técnico e identidad regional. Detrás del espectáculo masivo estuvo la dirección general de Ariel del Mastro, reconocido director teatral y diseñador de iluminación, quien dialogó con LT10 sobre el proceso de producción. Según explicó el realizador, el evento demandó más de un año de desarrollo conceptual e intelectual para coordinar a un equipo compuesto por cerca de 250 personas entre artistas, bailarines y personal técnico.
A diferencia de las presentaciones musicales convencionales, la premisa del espectáculo se enfocó en articular un relato narrativo que rescatara la historia y el futuro de la región a través del deporte. "Convocamos a los artistas no para ser el eje de un recital, sino para participar activamente en el cuentito de cada disciplina y en la historia de Santa Fe y la Argentina", afirmó del Mastro. El director destacó la predisposición de las figuras convocadas para postergar egos individuales y ponerse al servicio del espectáculo colectivo.

La puesta en escena combinó minuciosos criterios simbólicos con la geografía y los íconos urbanos de Rosario. Para garantizar la máxima precisión cultural e histórica, el equipo contó con la colaboración de una curadora especializada en el patrimonio de los pueblos originarios. "Está todo realmente estudiado y es producto del trabajo; cada vasija o arco respetó referencias exactas", señaló el creativo, quien también remarcó la integración de símbolos locales como el Monumento a la Bandera e imágenes contextuales de la provincia en la transmisión.
Uno de los mayores desafíos logísticos fue equilibrar la transmisión televisiva con la vivencia de la multitud presente. Del Mastro detalló que el espectáculo se pensó primeramente para los encuadres de cámara y el uso de drones, pero se ejecutó para garantizar la carga emotiva en el público en vivo. En ese marco, la interpretación del Himno Nacional requirió un tratamiento especial que combinó el protocolo oficial con licencias artísticas. "Queríamos mezclar visiones diferentes de lo que significa la Argentina hoy, poniéndolo en un lugar de celebración sin faltar el respeto", explicó.

Finalmente, el director expresó su satisfacción por la respuesta de la crítica y de la gente, superando las habituales controversias en torno a eventos de gran magnitud. "Nuestra premisa en el primer ensayo fue que si no lográbamos emocionar, no habríamos hecho las cosas bien", concluyó del Mastro, valorando la posibilidad de proyectar la cultura santafesina hacia toda Latinoamérica con total libertad creativa.