El estudio, denominado ‘Nutrientes y baja talla en niños/as entre 2 y 12 años en Argentina: modelización dietaria de la ingesta de calcio y consumo de yogur’, fue realizado por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA). Uno de los resultados más relevantes de la investigación fue que, entre los menores de 5 años, el incremento de 100 mg de calcio consumidos por día (calculado mediante una simulación estadística) se asoció con una prevalencia de baja talla 6,7% menor. La relación no resultó estadísticamente significativa en los niños de 5 a 12 años.
“Los resultados ponen así el foco sobre la importancia de asegurar una ingesta adecuada de calcio durante los primeros años de vida, una etapa de intenso crecimiento. Sin embargo, es importante destacar que, por tratarse de un estudio transversal, los datos muestran asociaciones, pero no permiten afirmar que un mayor consumo de calcio sea por sí mismo la causa de una mayor talla”, afirmó el Prof. Sergio Britos , Director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) y Profesor Adjunto de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCA.
Respecto de los lácteos, entre los menores de 5 años que nunca o casi nunca los consumían, la prevalencia de baja talla fue del 11,6%, casi el doble del 6,6% observado entre quienes los consumían diariamente. La comparación global entre todas las frecuencias de consumo no alcanzó significación estadística, en parte por el reducido número de niños que no consumían lácteos, por lo que los autores aclararon que existe la necesidad de seguir investigando este indicador. Sin embargo, el hallazgo se suma a la evidencia que lleva a estudiar el papel de los alimentos fuente de calcio durante los primeros años de vida.
El trabajo fue un paso más allá y realizó una simulación estadística para estimar qué podría ocurrir si los niños que consumían menos de una porción diaria de yogur completaran 120 gramos por día. El 77,9% de los chicos de la muestra consumía menos de esa cantidad.
“Según la proyección estadística, en los menores de 5 años, completar esa porción -y aumentar así el aporte de calcio- se asociaría con una reducción relativa estimada del 9,2% en la prevalencia de baja talla. Sin embargo, es importante remarcar que se trata de un escenario hipotético y no de una intervención realizada sobre los participantes”, sostuvo el Dr. Omar Tabacco , médico pediatra especialista en gastroenterología y expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Los resultados adquieren especial relevancia al analizar el fenómeno de niños que podrían no alcanzar plenamente su potencial de crecimiento como consecuencia de condiciones ambientales adversas, entre ellas una nutrición insuficiente o de baja calidad sostenida en el tiempo.
“La estatura tiene un importante componente genético y existen niños sanos que son naturalmente más bajos que otros. Pero, si bien la genética establece un potencial, no garantiza que este llegue a expresarse por completo. Para crecer, el organismo necesita además condiciones adecuadas de salud, alimentación y ambiente a lo largo de toda la infancia y la adolescencia”, afirmó la Dra. Mabel Carosella, médica pediatra, y Directora Médica del Grupo Pediátrico Belgrano R.
“Debemos abandonar la idea de que un niño está necesariamente bien nutrido sólo porque come suficiente cantidad o aumenta de peso. Crecer implica mucho más que sumar calorías. El organismo necesita proteínas de buena calidad, hidratos de carbono, grasas saludables, minerales, vitaminas y energía en cantidades adecuadas para fabricar tejido nuevo. Si durante períodos prolongados faltan esos nutrientes, la trayectoria de crecimiento puede verse comprometida”, afirmó María Elena Torresani, doctora en Nutrición, Directora de la Carrera de Especialistas en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino.
Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 1 de cada 10 niños en Argentina tiene problemas de crecimiento y desarrollo. Además, las cifras de exceso de peso en niños de nuestro país registradas en la II Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del Ministerio de Salud de la Nación reflejan un 13,6% en menores de 5 años y un 41% en aquellos de entre 5 a 17 años.