La exposición masiva de la bandera argentina con la leyenda sobre la soberanía en el Atlántico Sur representó un "punto de inflexión" y una "cosecha de soberanía" que dio a conocer la causa a miles de millones de personas en todo el mundo. Así lo sostuvo Juan Rattenbach, docente universitario, trabajador del Museo Malvinas y nieto del teniente general Benjamín Rattenbach, quien señaló que esta acción colectiva funcionó como una "cédula de notificación para el mundo entero". Según explicó el especialista, el hecho rompió la estrategia británica de pasar desapercibida y posicionó el término "Malvinas" en las búsquedas globales por encima de las denominaciones coloniales.
A nivel internacional, Rattenbach remarcó que este fenómeno puso en evidencia las severas contradicciones del Estado británico respecto al principio de autodeterminación. "El Reino Unido pretende reconocer la autodeterminación para los Kelpers, pero niega la autodeterminación de Gales, Irlanda y Escocia", afirmó el especialista. Esta situación desató una conmoción interna en Gran Bretaña, donde dichos países constituyentes han incrementado sus reclamos independentistas, abriendo un escenario de debate sobre los límites del colonialismo en Occidente.
En el plano de la comunicación global, la difusión del reclamo alcanzó a audiencias multitudinarias que desconocían la existencia geográfica del archipiélago y su situación de ocupación militar a 12.000 kilómetros de Inglaterra. La iniciativa, surgida de manera orgánica por parte de jóvenes que confeccionaron la insignia en una sábana de hotel, logró un alcance masivo estimado en miles de millones de espectadores durante transmisiones deportivas de alta audiencia. Para el autor de Crónicas de una incursión a Malvinas, este hito significó un "efecto comunicacional histórico" que superó las herramientas tradicionales de la diplomacia formal.
Respecto al panorama político interno, la respuesta social y el consenso masivo obligaron a la dirigencia nacional y al propio Gobierno a tomar nota de la centralidad e intangibilidad de la causa. Rattenbach subrayó la necesidad imperiosa de superar las divisiones partidarias internas para consolidar una agenda nacional unificada. "Los gobiernos son temporales y el Estado y las causas nacionales y la nación argentina como pueblo somos permanentes", enfatizó al referirse a la naturaleza del reclamo.
Finalmente, el especialista hizo un llamado a toda la dirigencia para profesionalizar la política exterior argentina y establecer una verdadera política de Estado que no varíe ante cada cambio de administración. Destacó que, a diferencia de otros países de la región como Brasil o Chile, Argentina enfrenta la particularidad de tener el 25% de su territorio ocupado, lo que vuelve urgente un abordaje técnico y sostenido en el tiempo. Rattenbach concluyó que la causa Malvinas es un pilar irrompible de la identidad nacional que debe guiar el accionar diplomático del país en el Atlántico Sur.