Hay empates que dejan puntos y hay otros que dejan preguntas. El 0-0 de Colón frente a All Boys, en Floresta, pertenece claramente al segundo grupo. El resultado puede maquillarse con la idea de haber sumado, pero los números expusieron una realidad mucho más incómoda: el Sabalero prácticamente no existió en ataque.
Después de la goleada ante Los Andes, cuando parecía encontrar respuestas para meterse de lleno en la pelea, el equipo de Iván Delfino dio un paso atrás que preocupa. No solo no convirtió: terminó el partido sin registrar un solo remate al arco. El arquero de All Boys prácticamente fue un espectador. Tal como diría el Gallego Eduardo González Riaño, "el Sabalero debería pedir los puntos, si el rival jugó sin arquero, porque no le patearon".
Las estadísticas son contundentes. Colón apenas tuvo dos remates en todo el encuentro y ninguno encontró los tres palos. Del otro lado, el conjunto de Floresta acumuló 11 disparos, cuatro de ellos con dirección al arco. La diferencia también quedó marcada en la producción ofensiva. All Boys generó 143 ataques contra 101 del Sabalero y dispuso de cinco córners, mientras que Colón apenas tuvo uno. Es decir, el conjunto local fue el que más buscó, tuvo mayor presencia en campo rival y consiguió llevar el partido hacia el área de Tomás Giménez.
Hay un detalle que hace todavía más difícil de digerir la actuación: All Boys pelea en la parte baja de la tabla y hasta llegó a convertir dos veces, aunque ambos tantos fueron anulados. Colón, en cambio, nunca consiguió construir una situación que realmente pusiera en riesgo al arco contrario. Delfino fue contundente después del partido: "Lo único positivo es el punto, después, nada". Quizás allí esté resumida la noche de Floresta.
El objetivo del Sabalero ya parece haberse corrido. Con Ferro encaminado en lo más alto, la pelea pasa por terminar lo más arriba posible para llegar al Reducido con una posición que permita contar con la ventaja de la localía. Para eso, sin embargo, Colón necesitará recuperar rápidamente una versión mucho más agresiva. Porque pasar de golear a Los Andes a no conseguir un solo remate al arco una fecha después no es un detalle estadístico: es una señal de alerta. Y a esta altura del campeonato, el margen para desperdiciar oportunidades empieza a achicarse.