El próximo desafío no será uno más. Unión tendrá que visitar a Boca por la fecha 11 del Clausura y, mientras Leonardo Madelón aprovecha el parate para ajustar detalles, hay una estadística que puede funcionar como argumento para mirar el partido con otra perspectiva.
El Tate viene mostrando una particular contradicción a lo largo del campeonato. Recibe demasiados goles, pero también es uno de los equipos que más convierte. Esa combinación explica buena parte de los altibajos que viene atravesando y también marca el camino que deberá encontrar para competir en una cancha siempre exigente.
En materia ofensiva, los números son contundentes: Unión tiene el segundo mejor promedio de gol del torneo, con 1,54 tantos por partido. Solamente Independiente Rivadavia presenta un registro superior. La capacidad para encontrar el arco rival aparece, entonces, como uno de los principales argumentos del equipo de Madelón. El desafío será sostener esa producción frente a un rival que obligará a jugar con mucha precisión y concentración durante los 90 minutos.
El cuerpo técnico no perdió tiempo durante el parate. Los amistosos sirvieron para mantener activos a los futbolistas, darle rodaje a quienes venían con menos minutos y, sobre todo, ampliar las opciones disponibles para el regreso de la competencia oficial. Ahora llegará la parte más importante: trasladar todo ese trabajo al partido ante Boca.
Porque Unión ya demostró que tiene herramientas para lastimar. El dato que deberá transformar en una fortaleza es justamente ese poder de fuego que lo ubica entre los mejores del torneo. Madelón buscará que la versión ofensiva del equipo vuelva a aparecer, pero acompañada por una solidez defensiva que le permita no quedar expuesto.