El presidente de Brasil, Luis Inacio “Lula” Da Silva, agradeció a “los millones de ciudadanos” que concurrieron a votar en la primera vuelta de los comicios presidenciales, y admitió que el triunfo de Flavio Bolsonaro “fue inesperado”, pero aseguró que “en la segunda vuelta se verá la verdadera cara” del país.
Tras reconocer que el triunfo de Bolsonaro por poco más de 2% “fue inesperado”, aseguró que se considera “bueno en los mano a mano” como el balotaje que deberá enfrentar el 25 de octubre, y afirmó que desde mañana “comienza la campaña nuevamente” para definir el próximo presidente del país.
“El resultado muchas veces es inesperado, uno nunca consigue todo aquello que quería. Confieso que estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en primera vuelta”, admitió el mandatario al hablar ante sus seguidores en su bunker de campaña.
El titular del Partido de los Trabajadores (PT) sostuvo además que la segunda vuelta será decisiva porque allí quedará planteada de manera directa la disputa “entre los dos proyectos” que lograron concentrar la mayor parte de los votos.
Además, aseguró que en el balotaje “mostraremos la verdadera cara de Brasil”, y sostuvo que la ciudadanía “va a poder ver las diferencias”, entre él y Bolsonaro, del cual, aseguró solo puede ofrecer al país “la certeza de un pasado tenebroso”, en alusión a la cárcel que cumple su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, por un intento de golpe de Estado.
Lula enfatizo que si gana Bolsonaro “nada hace vislumbrar un horizonte promisorio” para su país, y dijo que son similares tanto “la biografía del padre como la del hijo”, a quienes destacó en su “relación con el crimen organizado”.
A modo de ejemplo Lula mencionó la relación de los Bolsonaro con la quiebra del Banco Master, considerado como el mayor fraude financiero en la historia de Brasil.
“No pueden ofrecer a la sociedad brasilera un futuro, que pasa por invertir en la educación”, sin la cual, dijo “no hay ninguna posibilidad de un salto de calidad, de transformar la capacidad de producción, la formación intelectual, y ser una economía de bienestar social”, resaltó.
Asimismo, dijo que ofrecerá a la ciudadanía una serie de propuestas en las que lo más importante es que “no van a hacer políticas que puedan perjudicar a las personas pobres".
Lula buscó relativizar el impacto del resultado de la primera vuelta y planteó el inicio de una nueva etapa de campaña de cara al balotaje, en una competencia que volverá a enfrentar al PT con el espacio político encabezado por la familia Bolsonaro.
Con más del 99,7% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtenía el 47,09% de los votos, mientras Lula reunía un 45,08%, poco más de dos puntos de diferencia, según los datos oficiales difundidos durante la noche electoral.
Ninguno de los candidatos alcanzó la mayoría absoluta necesaria para imponerse en primera vuelta, por lo que el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó la realización del balotaje dentro de tres semanas.
Durante la campaña, Lula presentó la elección como una confrontación entre dos modelos políticos y sostuvo este domingo, antes de conocerse los resultados, que Brasil debía optar entre “democracia y barbarie”.
El mandatario buscará en la segunda vuelta acceder a un cuarto mandato presidencial, mientras Flávio Bolsonaro intentará devolver al bolsonarismo al Palacio del Planalto cuatro años después de la derrota de su padre, Jair Bolsonaro, frente al propio Lula en 2022.
La segunda vuelta se realizará el domingo 25 de octubre y definirá quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años.