Este jueves se desarrolló una audiencia clave en la causa que investiga el homicidio de Franco Demarchi, el joven de Sancti Spiritu asesinado el 21 de julio de 2023 en barrio Roma al llegar a Santa Fe para comprar una motocicleta. Durante la jornada, uno de los acusados, Daniel Lescano, aceptó una pena de 28 años de cárcel mediante un procedimiento abreviado, mientras que el otro imputado, Walter Carmona, dio marcha atrás con lo firmado y deberá enfrentar un juicio oral en el que se solicitará la prisión perpetua.
En diálogo con LT10, Juan Martín Demarchi, hermano de la víctima, describió la enorme frustración familiar tras la marcha atrás de Carmona, quien ya había estampado su firma en la propuesta acordada con las partes. El familiar explicó que la intención de la querella era evitar la dolorosa instancia de un debate público. "La sensación es más que amarga, fuimos con una expectativa de poder ponerle un punto a todo esto y terminar con una etapa de estar continuamente pendiente a los tiempos de la justicia", expresó Juan Martín.
Respecto del acuerdo frustrado, la familia aceptó reducir algunos años de la pena máxima pretendida con el único fin de eludir la rerevictimización que implica el desarrollo de un juicio por jurados o un debate oral. Sin embargo, la repentina negativa del acusado desmoronó ese camino. "Resignamos un par de años para no tener que pasar por todo el proceso de un juicio oral y resulta que cuando llegamos uno decide dar marcha atrás, así que fue un golpe terrible para todos nosotros", manifestó el entrevistado.
Durante la charla, Juan Martín repasó las sucesivas dilaciones que atravesó el proceso judicial en estos tres años, destacando el recambio de la investigación inicial de la fiscal Ana Laura Gioria a manos del fiscal Carlos Lacuadra. Si bien valoró la constante predisposición de ambos funcionarios, remarcó la distancia que existe entre la lógica institucional y el padecimiento familiar. "Entiendo que para la justicia hay miles de casos, pero para la familia es el único", reflexiono sobre la lentitud de los plazos procesales.
Otro de los puntos críticos señalados en la entrevista estuvo relacionado con los antecedentes de los imputados, dado que ambos contaban con historial delictivo e incluso uno de ellos se encontraba prófugo de la justicia al momento de cometerse el asesinato en barrio Roma. Ante esta situación, el hermano de la víctima apuntó hacia las falencias del Estado. "Hay algo más grande que no solamente pasa por dos personas que son las que están hoy, sino que hay un sistema completo que falló", remarcó Juan Martín al cuestionar que los agresores no estuvieran encarcelados.
Pese al desgaste emocional que implica encarar un debate oral frente a los tribunales, la familia de Franco reafirmó su compromiso de continuar la lucha judicial hasta lograr un fallo ejemplar. Para Juan Martín, el objetivo final excede la pena individual y busca sentar un precedente para la sociedad. "La vida de mi hermano no vuelve y esto es hacer un poco de justicia y tratar de evitar que esto vuelva a pasar, que no haya más familias que tengan que pasar por lo que estamos pasando nosotros", concluyó.
Carta leída en Tribunales por Juan Martín Demarchi
Hoy, después de tantas idas y venidas, de notificaciones y audiencias que se cancelan o se postergan y se van sumando a más de tres años de dolor, podemos estar aquí y poder expresarnos.
Y antes de hablar de lo que pasó, quiero que sepan quién era Franco Jose Demarchi, mí hermano. Todos lo conocían como “Paco”. Era un pibe con muchísimos amigos, de esas personas a la que primero llamas cuando algo precisas. Muy trabajador, familiero, emprendedor y muy querido. Paco era el más explosivo de la familia. El que todo lo criticaba, el que para todo tenía una discusión o una pelea. Pero también era el primero que empezaba a buscar la solución. El primero que daba una mano, y no paraba hasta que todo quedara bien, incluso en horas de la madrugada. Capaz de reventar un sachet de mayonesa por un enojo. Y así como se enojaba, al rato volvía como si nada, con ese corazón gigante que tenía y te daba un abrazo.
Era padrino de dos nenas que hoy lo extrañan todos los días y que todavía no entienden por qué su padrino no vuelve. Y es el tío de otros dos sobrinos que no lo pudieron conocer y a los que sus hermanas les cuentan lo que vivieron con él, para que sepan quién era su tío Paco.
El 21 de julio de 2023, Franco no salió a buscar problemas. Viajó con sus ahorros para comprar una moto. Eso era todo lo que buscaba: cuidar el fruto de su trabajo y no quería que se le desvalorizaran. Y en lugar de una transacción, se encontró con una emboscada. Se encontró con 3 personas que no dudaron un segundo en tirarle a matar. Le dispararon en la cabeza. A sangre fría. 2 de las cuales aun no se saben su identidad, juntos con muchos otros complices mas.
Ese día no solo mataron a Paco: nos destruyeron la vida a todos.
Mis padres no encuentran consuelo. Perdieron la capacidad de disfrutar y de trabajar, perdieron la alegría, perdieron la vida que conocían y ya no son los mismos, y no es sólo por la tristeza: es que una parte de ellos se quedó en ese 21 de julio. Todo lo construido y proyectado por ellos durante 40 años como pareja quedo en la historia a partir de ese dia, junto con todos los proyectos que teníamos juntos y quedaron truncos.
La mesa familiar tiene un lugar vacío. Cambió la estructura de nuestra familia, y con ella cambiamos nosotros. Sufren sus padres, sus hermanos, sus cuñados, sus tíos, sus primos, sus abuelos, sus amigos. Sufre una comunidad entera que lo quería. Pasaron más de tres años y el dolor sigue siendo terrible.
Hoy nos toca estar en esta sala para negociar una pena, cuando a Paco NADIE, repito, NADIE le dio la oportunidad de negociar por su vida. También nos tocó sentarnos en audiencias donde se pedía la libertad condicional para que un imputado pueda ver a su hijo. Y yo me pregunto: ¿quién le devuelve a mis padres la posibilidad de ver a su hijo Paco? Nosotros no vamos a volver a ver a nuestro hermano nunca más...
Y hay algo más que necesito decir.
Los responsables de este hecho, tendrían que haber estado dentro de una cárcel, sin acceso al mundo exterior, incomunicados. Sin embargo, uno de ellos, se comunicaba con Paco y con otra persona, prófuga, y esa fue la que mató a mi hermano, LO EJECUTÓ. Desde adentro de un penal se coordinó la logística con la persona que apretó el gatillo. Entonces pregunto, con todo respeto y con todo el dolor: ¿cómo es posible que todo esto haya ocurrido? ¿Quién lo permitió? ¿Por qué no estaban donde debían estar? Que caiga la culpa a todos los que le tenga que caer. Mi hermano no murió sólo por la decisión de dos personas. Murió también porque un sistema que debía cuidarnos, y FALLÓ.
Señor Juez, le pido, en nombre de mi familia, que la pena sea la que corresponde a la gravedad de lo que hicieron. No para devolvernos a Paco, porque eso ya no es posible, sino para que este crimen no quede impune, para que su vida valga lo que valió y que ninguna otra familia tenga que sentarse acá, como nosotros hoy, a hablar de un hijo o de un hermano que ya no está.
Paco no va a volver, pero su nombre, su historia y su forma de ser y querer tienen que ser lo que quede y por su memoria exigimos JUSTICIA.
