La ilusión de Estudiantes de Río Cuarto en la máxima categoría del fútbol argentino llegó a su fin. El León cayó 1-0 ante River en el Monumental por la fecha 12 del Torneo Clausura y sentenció su descenso a la Primera Nacional. El equipo cordobés, que había regresado a Primera tras 41 años de ausencia, necesitaba una victoria impostergable en Núñez para mantener vivas sus remotas posibilidades de permanencia.
Con esta derrota, el conjunto riocuartense quedó sin margen matemático tanto en la tabla de promedios como en la Anual, donde acumula apenas 11 puntos en 28 presentaciones durante todo el 2026. A pesar de que Aldosivi —su rival más directo— había caído previamente frente a Sarmiento, a la escuadra del sur de Córdoba no le alcanzó y consumó el retorno a la segunda división, categoría en la que militó entre 2019 y su recordado ascenso a fines de 2025.
Consumado el golpe deportivo, el León enfrenta ahora una batalla simbólica pero sumamente relevante: evitar transformarse en el peor equipo en la historia de la Primera División desde que las victorias otorgan tres puntos (temporada 1995/96). Con un coeficiente actual de 0.393, la escuadra cordobesa se ubica momentáneamente por debajo de la marca que ostenta Huracán de Tres Arroyos, que descendió en el ciclo 2004/05 con un registro de 0.447.
Para eludir este indeseado primer lugar en la nómina histórica de coeficientes bajos —donde también figuran instituciones como Crucero del Norte (0.466 en 2015) y Chacarita (0.666 en la 2017/18)—, Estudiantes estará obligado a cosechar la mayor cantidad de unidades posibles en las fechas que restan de la fase regular.
El tramo final del certamen dictaminará si el paso de la institución por la élite queda marcado únicamente por el trágico desenlace del descenso o si, al menos, logra sumar los puntos necesarios para escapar del fondo de las estadísticas históricas de la Liga Profesional.