Colón volvió de Santiago del Estero con un punto, aunque la sensación fue que dejó pasar otra oportunidad para dar un salto en la tabla. El empate 0-0 frente a Mitre extendió una tendencia que se repite cada vez que sale de Santa Fe: le cuesta imponerse, generar diferencias y transformar sus intenciones en resultados.
Sumar como visitante nunca es un dato menor en una categoría tan exigente como la Primera Nacional. Sin embargo, para un equipo que pretende terminar lo más arriba posible y llegar bien posicionado al Reducido, las igualdades empiezan a resultar insuficientes. Colón necesita algo más.
Los números reflejan esa dificultad. El Sabalero acumula cuatro presentaciones consecutivas sin victorias en condición de visitante, con dos empates y dos caídas. Una efectividad del 37%. El problema no pasa solamente por los resultados, sino también por la falta de contundencia para inclinar partidos parejos a su favor. Ante Mitre, Colón logró sostener el cero, pero volvió a evidenciar dificultades para lastimar en ataque. Esa falta de profundidad termina condicionando sus posibilidades de llevarse los tres puntos, incluso cuando consigue competir durante buena parte del encuentro.
Con el tramo decisivo de la fase regular cada vez más cerca, mejorar fuera de Santa Fe aparece como una tarea indispensable. Colón todavía tiene margen para acomodarse y buscar una mejor ubicación de cara al Reducido, pero para conseguirlo deberá cambiar una tendencia que se convirtió en su cuenta pendiente. Porque, si pretende pelear por el ascenso, no le alcanzará únicamente con hacerse fuerte en casa: también necesitará sumar victorias lejos de su gente.