El martes 13 es uno de esos días que crea controversia entre las personas, ya que, para muchas es un día más, mientras que para otras es un día con ciertas advertencias y, si bien tiene una fuerte carga simbólica en varias culturas, la mala suerte es una construcción cultural que no tiene base en hechos reales.
En la cultura occidental, el número 13 fue históricamente considerado de mal augurio debido a que una de las teorías más conocidas es la vinculada con la última cena de Jesucristo, en la que había 13 personas presentes, lo que llevó a la creencia de que tener 13 comensales en una mesa es de mala suerte. Además, en la antigua Roma, el martes estaba dedicado a Marte, el dios de la guerra, asociado con la violencia y el conflicto.
La superstición en torno a esta fecha tiene raíces históricas en el número 13 y el simbolismo del martes, pero depende mucho del poder que le otorguemos. Para quienes creen en la superstición, hay determinadas actividades que pueden postergarse para evitar posibles contratiempos y, aunque no existe evidencia científica que respalde ciertas creencias, muchas forman parte de la cultura popular.
Entre esas creencias, se encuentran: no casarse en este día, no pasar por debajo de una escalera, no hacer un viaje en avión, evitar cruzarse con un gato negro, no hacer una mudanza ni iniciar un negocio.
Tener una actitud positiva
El martes 13 tiene una fuerte carga simbólica en varias culturas, pero la llamada mala suerte es una construcción cultural que no tiene base en hechos reales, lo más importante es no dejarse llevar por el miedo y enfrentarse al día con una actitud positiva, ya que, al final, este puede ser tan solo un día más si decidimos verlo desde una perspectiva distinta.
“El martes 13 no provoca desgracias, pero el miedo puede llevar a cancelar un viaje en avión. No es lo mismo tocar madera de vez en cuando que cancelar un viaje por miedo a que ocurra algo malo”, señaló Javier Barreiro, psicólogo español en Salamanca, quien añadió en diálogo con la Vanguardia: “Una persona puede tener claro que el martes 13 no provoca accidentes y, aun así, experimentar cierta incomodidad cuando llega esa fecha”.
Además, dijo: “Tenemos una tendencia natural a buscar patrones y relaciones de causa y efecto. Es una capacidad útil para aprender de lo que sucede a nuestro alrededor, pero a veces establecemos conexiones que no existen. Si hacemos algo y después ocurre un acontecimiento negativo, podemos asociar ambos hechos aunque no tengan ninguna relación. Por eso, la persistencia de una superstición no depende únicamente de que una persona crea conscientemente en ella”.
“Si una persona teme que ocurra algo malo y realiza un ritual, la incertidumbre puede disminuir de inmediato. Aunque sepa que tocar madera no cambia la realidad, siente que al menos ha hecho algo para protegerse. La superstición no necesita funcionar para mantenerse: basta con que nos tranquilice. Si el ritual calma la ansiedad, es posible que la persona vuelva a realizarlo cuando experimente miedo. El problema surge cuando deja de hacerlo porque quiere y empieza a sentir que necesita hacerlo para quedarse tranquila”, aseveró.