Colón volvió a dejar más dudas que certezas. El empate 2-2 ante Almirante Brown, en el Brigadier López, no solo significó perder dos puntos en el tramo decisivo de la Primera Nacional: también profundizó los interrogantes sobre el funcionamiento de un equipo que todavía no consigue convencer desde lo futbolístico. A dos fechas de cerrar la fase regular, el Sabalero tiene asegurada su presencia en el Reducido, pero necesita una evolución importante si pretende competir seriamente por el segundo ascenso.
La autocrítica de Iván Delfino después del encuentro fue una señal de la preocupación que genera el presente. “Tenemos que mejorar mucho en el juego si queremos estar en la pelea”, reconoció el entrenador, en una frase que resume las dificultades que arrastra el equipo. Colón no logra sostener un funcionamiento regular, le cuesta generar situaciones con continuidad y tampoco consigue cerrar los partidos cuando tiene la ventaja.
El problema volvió a quedar expuesto ante la Fragata. En un encuentro discreto, Ignacio Lago sacó un remate espectacular a los 42 minutos del segundo tiempo y puso a Colón arriba en el marcador, cuando parecía que el empate sería inevitable. Pero una desatención defensiva en tiempo de descuento terminó en el 2-2 y borró la posibilidad de alcanzar el cuarto puesto de la Zona A. Otra vez, una acción individual no alcanzó para tapar las falencias colectivas.
Falta juego y también contundencia
Delfino reconoció que Colón necesita mejorar frente al arco rival. “El equipo necesita goles, esto es por goles. En este momento no estamos teniendo la certeza o la capacidad para definir”, manifestó. La explicación apunta a una dificultad concreta, pero el problema no se agota en la definición: al Sabalero también le cuesta construir juego, encontrar asociaciones y generar un volumen ofensivo que le permita depender menos de las apariciones individuales.
Lago volvió a marcar diferencias y demuestra que tiene condiciones para resolver partidos, pero Colón no puede sostener sus aspiraciones dependiendo de un destello de su principal figura. Necesita que aparezcan más alternativas, que los delanteros aprovechen las oportunidades y que el equipo mantenga la concentración hasta el último minuto. Ante Almirante Brown, el golazo parecía suficiente para ganar; el desenlace volvió a mostrar que el equipo no termina de resolver sus problemas.
El Reducido está asegurado, pero las dudas siguen creciendo
El empate dejó a Colón quinto, con los mismos puntos que Deportivo Madryn, aunque por debajo por diferencia de gol. Si hubiera ganado, habría alcanzado el cuarto lugar y afrontaría de otra manera las dos fechas finales. Ahora deberá visitar a Ciudad de Bolívar y luego recibir a Defensores de Belgrano, con la necesidad de sumar y mejorar su posición antes del inicio de los playoffs.
El propio Delfino dejó abierta otra cuestión al señalar que le gustaría contar con todos los futbolistas en condiciones para tomar decisiones. Pero, más allá de las bajas o las variantes, el desafío central pasa por encontrar una identidad de juego y darle mayor consistencia a un equipo que alterna pasajes aceptables con momentos en los que pierde el control del partido.
Colón tiene la clasificación, pero todavía no transmite certezas. El objetivo del ascenso exige mucho más que una buena individualidad o un resultado aislado: requiere funcionamiento, goles y solidez en los momentos decisivos. Con dos partidos por delante, Delfino y sus jugadores tienen la oportunidad de cambiar la imagen, aunque el empate ante Almirante Brown dejó una advertencia clara: el Sabalero necesita mejorar bastante si quiere estar realmente en la pelea.