Hay futbolistas que aparecen cuando el partido lo exige e Ignacio Lago volvió a decir presente. En la visita a Ciudad de Bolívar, Colón necesitaba una victoria y su jugador más desequilibrante se encargó de marcar la diferencia. Primero, con un cabezazo para romper el cero; después, con una asistencia que terminó de sentenciar el encuentro.
El gol ante el conjunto bonaerense no fue uno más para el extremo: significó el número 15 en su cuenta personal durante la temporada. Pero su aporte fue mucho más allá de la estadística. Lago volvió a ser decisivo en los metros finales, combinando oportunismo, lectura de juego y esa capacidad para inclinar la balanza que lo convirtió en una de las principales cartas ofensivas del equipo.
Cuando Colón necesitó liquidar la historia, también estuvo presente. Su participación en el segundo tanto, convertido por Agustín Toledo, terminó de confirmar una actuación determinante. En un encuentro que exigía carácter y eficacia lejos de Santa Fe, el Sabalero encontró respuestas en su futbolista más influyente y se llevó tres puntos fundamentales para sostener sus aspiraciones.
El 2-0 le permitió a Colón asegurar el quinto puesto y continuar la pelea por meterse entre los cuatro primeros de la Zona A, con la posibilidad de escalar incluso hasta el tercer lugar si se dan otros resultados. La ubicación final será clave para afrontar el Reducido, por eso cada punto pesa y cada aparición de Lago adquiere un valor especial en esta etapa del campeonato.
Colón se juega mucho en el cierre y tiene motivos para ilusionarse: su as de espadas atraviesa un gran momento. Lago no solo hace goles; aparece, resuelve y empuja al equipo cuando más lo necesita. En Bolívar volvió a marcar el camino. Y si el Sabalero quiere llegar fortalecido a las definiciones, mantener encendida a su figura puede ser una de las claves.