Familiares de víctimas de delitos difundieron una carta dirigida al papa León XIV para pedirle que recuerde en sus oraciones a las personas cuyas vidas fueron arrebatadas y acompañe a quienes viven con esas ausencias. El planteo también expresa el dolor de familias que, según señalaron, muchas veces se sienten olvidadas por la sociedad, la Justicia y la Iglesia.
“No pedimos una audiencia ni privilegios”, remarcaron los firmantes. Su solicitud apunta a que la atención espiritual hacia quienes están privados de la libertad también contemple a quienes sufrieron las consecuencias de los delitos.
En el escrito, los familiares describieron la pérdida de sus seres queridos como una condena que no eligieron. “Nadie está preparado para convertirse en familiar de una víctima. Nunca quisimos estar en este lugar, sentir este dolor ni la ausencia con la que debemos aprender a vivir para siempre”, expresaron.
Un pedido de contención
La carta recurre a la figura de Jesús y a su cercanía con quienes sufrían para explicar el sentido del reclamo. Los familiares señalaron que también necesitan consuelo y un lugar dentro del acompañamiento de la Iglesia.
“Jesús no se olvidó de nosotros. Por eso duele sentir que, en ocasiones, la Iglesia sí lo ha hecho”, manifestaron.
En ese marco, plantearon que, si el pontífice se acerca a las cárceles para llevar esperanza a quienes cumplen una condena, también tenga presentes a las víctimas y a sus familias, sin que estas deban reclamar su atención.
“Solo pedimos eso, una oración para las almas cuyas vidas fueron arrebatadas”, sintetizaron.
Los firmantes aclararon que conocen las responsabilidades del Papa y que no pretenden ocupar su tiempo ni solicitar una reunión. El objetivo, insistieron, es que el recuerdo de quienes murieron y el dolor de sus seres queridos también formen parte de sus oraciones.
Entre quienes acompañan el escrito figuran familiares de Kevin Sedano, Ángeles Rawson, Soledad Bargna, Paulina Lebbos, Lucila Yaconis y Zaira Rodríguez, junto con madres, padres, hermanos, abuelos y una esposa de otras víctimas. La carta cierra con un agradecimiento al pontífice por escuchar el pedido.