La comunidad parroquial de la Basílica de Guadalupe se prepara para vivir un acontecimiento histórico. Ante la confirmación del encuentro con el pontífice en Luján, la convocatoria inicial superó rápidamente las expectativas de la organización, obligando a ampliar la capacidad de transporte para responder a la demanda.
Marcelo Blanche, párroco a cargo de la Basílica de Guadalupe, detalló el impacto de la iniciativa en la comunidad: "Empezamos con un colectivo, después se vio la necesidad de buscar dos más, porque realmente la gente se entusiasmó. Ahora son tres colectivos y al menos 150 personas que viajamos".
Sobre la motivación del viaje y el significado de esta cita religiosa, Blanche expresó: "Los que tenemos varios años tuvimos la oportunidad de ir a verlo a Juan Pablo II también. Entonces, es renovar en mi caso la alegría de poder estar cerca, no sabemos cuánto, pero cerca del papa. En la Basílica optamos por ir a Luján, porque hay una hermandad".
El proceso de inscripción atravesó un período de expectativa debido a la intervención médica a la que fue sometido el Papa en las semanas previas. La evolución favorable de su estado de salud permitió reactivar la organización y completar las plazas disponibles.
Respecto de la logística de arribo y la participación de las delegaciones, Marcelo Blanche explicó las diferencias entre el grupo general y los concelebrantes:
"En el caso nuestro de los sacerdotes, nos pudimos inscribir para concelebrar en la misa. Así que tenemos un acceso distinto al de la gente para estar ahí en lo que sería la parte más cercana al altar."
Para el resto de los peregrinos, las normativas disponen un trayecto a pie obligatorio debido al cercado de los accesos vehiculares inmediatos al santuario: "Nos dijeron que tenemos que llegar a un lugar y de ahí caminar. Más o menos hay que caminar una hora hasta llegar a la Basílica de Luján", indicó finalmente Blanche.