El cielo de Buenos Aires causó mucha curiosidad en aquellos que levantaron la vista y pudieron observar una curiosa nube con los colores del arcoíris, un fenómeno óptico conocido como "iridiscencia". Visto pocas veces, se debe principalmente a los critales de hielo que componen a las nubes.
La iridiscencia 🌈 se produce debido a la difracción de la luz al incidir en los cristales de hielo o gotas muy pequeñas que componen las nubes.
— SMN Argentina (@SMN_Argentina) October 18, 2023
Estas partículas difractan la luz separando los colores, de manera similar a lo que ocurre en las manchas de aceite 👀 https://t.co/FHkJHFpc9M
Viralizado rápidamente en redes sociales, el fenómeno mostraba una nube con tonos rosas, amarillos, verdes y violetas, similares a los que tiene un arcoíris clásico, y se pudo ver desde distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, y localidades del conurbano como Boulogne o San Martín.
Cindy Fernández, meteoróloga y comunicadora del SMN, explicó que el fenómeno óptico de la física consiste en una nube del tipo cirrus, que está compuesta por cristales de hielo y gotitas muy pequeñas. "Se dio la casualidad que la nube está en un lugar que forma cierto ángulo especifico con el sol y eso hace que se produzca una difracción de la luz que produce que los rayos luminosos se descompongan en colores", precisó.
Las nubes iridiscentes son el resultado de la #difracción de la luz a través de gotas o cristales de hielo muuuy pequeños.
— Cindy 🌪 (@cindymfernandez) October 18, 2023
No es el mismo efecto que forma los halos o arcos iris (refracción). Sino q es similar al que produce los colores en las manchas de aceite en el piso. pic.twitter.com/uK8GpDhfsY
De esta forma, la luz solar incide sobre los cristales de hielo y crean la ilusión de colores que se pudo ver. La especialista agregó que esta nube iridiscente es "muy difícil de ver" porque es un fenómeno que no suele durar mucho tiempo.
"Tienen que coincidir muchas cosas: que la nube este en un lugar específico respecto a los observadores, que las nubes tengan el tamaño de los cristales y gotas adecuado y que el sol este en un determinado lugar", señaló y apuntó que "rara vez nos encontramos en el lugar específico para verlo".
"Como nos movemos no dura mucho tiempo, unos minutos nada más. También a medida que la nube y el ángulo se mueven, dejamos de ver el fenómeno", concluyó. De esta forma, el fenómeno que tuvo lugar en Buenos Aires tomó mayor importancia, ya que se pudo ver durante varios minutos y en varias zonas de la provincia.