Salud - recomendaciones

Miércoles 02 de Abril de 2025 - 19:46 hs

Cómo cuidar tu salud de los cambios bruscos de clima

Consejos para proteger tu organismo los días de temperatura cambiante.

Actualizado: Miércoles 02 de Abril de 2025 - 19:56 hs

 

Las temperaturas inestables pueden afectar al sistema inmunológico, aumentando el riesgo de infecciones respiratorias y alergias. Adaptar la vestimenta, la alimentación y los hábitos diarios es clave para evitar resfríos, alergias y golpes de calor.

El cuerpo humano necesita tiempo para adaptarse a los cambios de temperatura. Cuando estas variaciones ocurren de manera abrupta:

– El sistema inmunológico se debilita, facilitando la aparición de resfríos y gripe.

– La piel y las vías respiratorias se resecan, lo que puede provocar alergias o problemas respiratorios.

– Aumenta la fatiga y el cansancio, ya que el cuerpo gasta más energía en regular su temperatura.

– Se intensifican dolores musculares y articulares, especialmente en personas con artritis o fibromialgia.

–  Pueden favorecer la proliferación de virus y bacterias, aumentando los casos de enfermedades estacionales.

Uno de los errores más comunes es salir con ropa inadecuada. Para evitar incomodidades se recomienda:

Vestirse en capas: permite regular la temperatura corporal a lo largo del día.

Llevar siempre un abrigo liviano: aunque haga calor, la temperatura puede bajar inesperadamente.

Evitar ropa ajustada y sintética, que impida la transpiración y pueda generar cambios bruscos de temperatura en el cuerpo.

Usar calzado adecuado: optar por zapatos cerrados en días frescos y transpirables en los más cálidos.

Otros hábitos que ayudan a mantener el equilibrio del organismo en días de frío y calor:

Hidratación constante: tomar suficiente agua, ya que el calor puede causar deshidratación y el frío puede reducir la sensación de sed.

Evitar bebidas muy frías o muy calientes, para no irritar la garganta ni generar contrastes bruscos en el cuerpo.

Cuidar la alimentación: priorizar frutas y verduras que fortalezcan el sistema inmunológico.

Ventilar los ambientes: mantener la circulación de aire para evitar la acumulación de virus y bacterias en espacios cerrados.

Lavarse las manos con frecuencia, para reducir el riesgo de contagio de enfermedades respiratorias.

Fuente: Nexofin