La histórica masa de agua que se originó tras las intensas inundaciones en la provincia de Tucumán impacta de lleno en territorio santiagueño, donde el río Dulce registra una de las crecidas más importantes de las últimas décadas.
Pese a que la situación en las zonas de la Costanera y el Parque Aguirre presenta un amesetamiento este domingo, el escenario en la capital y la ciudad de La Banda se mantiene en estado de alerta debido al volumen crítico de los caudales que bajan desde el norte.
Tras el significativo incremento del nivel del agua, la situación en los sectores cercanos a la ribera permanece prácticamente sin cambios respecto a la jornada del sábado, aunque con vastas áreas todavía anegadas por las filtraciones.
El fenómeno hídrico, que comenzó con el desborde de los afluentes tucumanos, obligó a un monitoreo constante del embalse de Río Hondo para regular el paso del agua hacia el cauce principal. Actualmente, según los últimos datos hidrológicos, “la situación del Embalse Río Hondo muestra señales de estabilización”, con una cota que se ubica en los 274,30 metros sobre el nivel del mar.
Las autoridades informaron que el aporte de los ríos que alimentan el dique alcanza los 1.656 m³ por segundo, mientras que el caudal erogado hacia el río Dulce se sostiene en 1.798 metros cúbicos por segundo para aliviar la presión sobre la estructura.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, si bien el nivel del agua se mantiene estable, las postales continúan sorprendiendo a vecinos y visitantes con filtraciones en puntos neurálgicos que conectan a Santiago con La Banda.
La magnitud de la creciente generó una preocupación regional que trasciende los límites locales, dado que el cauce recibe la descarga directa de la cuenca Salí-Dulce.
A pesar de la leve presencia mayor de agua en algunos sectores puntuales, no se registró un avance significativo en las últimas horas, lo que brinda una tregua técnica ante el desastre natural que azotó previamente a la provincia de Tucumán.