La investigación por el ataque en la Escuela N°40 Mariano Moreno de San Cristóbal dio un giro clave esta semana con la detención de otro adolescente en la localidad de Nelson. El hecho, que inicialmente se percibió como un conflicto familiar aislado, comenzó a mostrar vínculos con redes internacionales que fomentan el terrorismo y la violencia extrema.
En diálogo con LT10, Rodrigo Álvarez, tecnólogo y referente en criminología y educación digital, analizó este fenómeno y no dudó en encuadrarlo como una forma de ciberterrorismo. "Se trata de captar, radicalizar y convencer a adolescentes mediante nuevas tecnologías para llevar adelante actos violentos en el mundo físico", explicó.
El método de captación: de los videojuegos al extremismo
Según Álvarez, el proceso de radicalización ocurre en plataformas que los jóvenes utilizan habitualmente para jugar en línea, como Discord, Reddit o 4chan. "No es tan fácil acceder a estos foros cerrados. Allí, personas adultas con gran capacidad de influencia buscan jóvenes vulnerables, que quizás no encajan en sus grupos de amistades o familias, y les brindan una sensación de pertenencia y glorificación", detalló el especialista.
El experto señaló que en estos espacios se normaliza la violencia a través del humor negro o memes que incluyen simbología nazi o imágenes de crímenes reales. "Es un goteo constante de contenidos que termina fanatizando al adolescente hasta llevarlo a realizar acciones que él mismo percibe como heroicas dentro de esa comunidad virtual", añadió.
El rol de la investigación forense
La conexión entre el atacante de San Cristóbal y el joven de Nelson se logró mediante peritajes informáticos sobre los dispositivos secuestrados. Álvarez destacó la colaboración de la Policía Federal en el caso: "Es fundamental contar con unidades especializadas en ciberterrorismo, ya que el rastreo en la 'Deep Web' o en foros privados requiere capacidades técnicas que muchas veces superan los recursos provinciales".
Prevención: "¿Cómo te fue hoy en internet?"
Para el tecnólogo, la prevención no pasa por el control autoritario, sino por la curiosidad genuina de los padres. "Así como preguntamos cómo les fue en la escuela o en el fútbol, debemos preguntarles cómo les fue en internet. No desde el reto, sino desde el interés por conocer qué juegos consumen o en qué comunidades participan", recomendó.
Álvarez, quien también dirige investigaciones sobre amenazas digitales en México, advirtió que Argentina no es ajena a esta tendencia global. "Ya hemos visto casos en Buenos Aires con jóvenes captados por redes internacionales. Es imperativo que las familias, la comunidad escolar y el Estado se formen para detectar estas señales antes de que se conviertan en tragedias", concluyó.