Unión volvió a mostrar dos caras en un mismo partido y la historia terminó, otra vez, con sabor a poco. El equipo de Leonardo Madelón arrancó bien en La Plata, se puso en ventaja, pero no logró sostenerlo y terminó perdiendo frente a Estudiantes de La Plata, en una derrota que expone una falencia que ya se repite demasiado.
El contexto parecía ideal. El Pincha presentó una formación alternativa tras su compromiso en Medellín ante Independiente Medellín por la Copa Libertadores, y el Tate supo aprovecharlo desde el inicio. Con el gol de Marcelo Estigarribia, el conjunto santafesino se acomodó en el partido y manejó los tiempos.
Pero el desarrollo volvió a torcerse. Unión perdió solidez, retrocedió en el campo y permitió la reacción del rival. Estudiantes encontró espacios, empató a través de Fabricio Pérez y terminó dándolo vuelta en el cierre con Mikel Amondaraín, en un desenlace que dejó en evidencia los problemas del equipo para sostener ventajas.
Un patrón que se repite
Lo ocurrido en La Plata no es una excepción. Unión arrastra una preocupante tendencia cada vez que logra ponerse en ventaja. Ya le había sucedido ante Independiente, en un partido increíble donde llegó a ganar 3-0 y terminó sufriendo hasta el final, incluso con el descuento agónico de Juan Manuel Fedorco.
También frente a Boca, en Santa Fe, donde el equipo ganaba con gol de Julián Palacios, pero no pudo sostener la diferencia y terminó resignando puntos tras el empate de Miguel Merentiel.
En todos los casos hay un denominador común: Unión no logra administrar los momentos del partido cuando tiene el resultado a favor.
La cuenta pendiente con los protagonistas
A esta dificultad se le suma otro dato que marca el presente rojiblanco: no consigue imponerse ante los equipos que hoy pelean en la parte alta. Perdió con el líder Estudiantes, cayó frente a Defensa y Justicia y Lanús, y empató con Boca y San Lorenzo.
Además, dejó pasar la chance ante Independiente y todavía tiene por delante compromisos exigentes, como el duelo frente a Vélez Sarsfield y el cruce pendiente ante Talleres de Córdoba.
Entre lo que muestra y lo que concreta
El equipo deja señales positivas en varios pasajes: compite, genera situaciones y logra golpear primero. Pero esa producción no se traduce en resultados por una falla clave: no cierra los partidos.
En un torneo donde la diferencia entre sumar y quedarse con las manos vacías es mínima, Unión está dejando puntos en el camino por errores propios. Y mientras no corrija esa debilidad, cada ventaja parcial seguirá siendo una ilusión que se diluye con el paso de los minutos.