El sector comercial de la ciudad atraviesa una crisis profunda caracterizada por una retracción en las ventas que ya cumple casi un año de indicadores negativos. Roberto Slobodianiuk, referente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), describió un escenario crítico donde el consumo se ha limitado a lo "básico indispensable" y el endeudamiento de las familias se vuelve insostenible.
"Venimos de 11 meses de caída constante. No importa si el porcentaje es menor o mayor; la tendencia no se logra revertir", explicó Slobodianiuk en diálogo con el Móvil de LT10. Para el dirigente, el problema no reside en el valor del dólar o la inflación reciente, sino en la falta de circulante: "No hay plata, y si la hay, no alcanza".
Uno de los puntos más preocupantes señalados por el referente de CAME es el cambio en los hábitos de consumo por necesidad. Slobodianiuk advirtió que muchas familias están comprando alimentos en tres cuotas, lo que genera una "bola de nieve" financiera al tercer mes.
"Cuando se acumulan las cuotas y llega el resumen de la tarjeta, la gente paga el mínimo y se somete a financiaciones usurarias. Si eso no alcanza, terminan en prestamistas. Es un círculo del que el consumidor no puede salir", detalló. Asimismo, alertó sobre los altos intereses de los microcréditos ofrecidos por billeteras virtuales, que en algunos casos rondan el 300% o 400% anual.
La crisis también se refleja en la fisonomía comercial de Santa Fe. Slobodianiuk recordó que, de una cámara que agrupaba a más de 30 comercios familiares históricos de artículos del hogar, hoy solo quedan cinco o seis. "Fueron fagocitados por las grandes cadenas nacionales que arribaron a la ciudad", lamentó.
Respecto al empleo, el dirigente destacó el esfuerzo de las pymes por mantener sus estructuras. "En un comercio de tres o cuatro empleados, la relación es casi familiar. Cuesta mucho formar a un vendedor y valoramos la parte humana, pero el comerciante ya el día 10 del mes está pensando cómo va a pagar los sueldos el 30".
Aunque el comercio electrónico fue visto inicialmente como una amenaza, hoy se ha convertido en un aliado necesario. "Nuestros negocios ahora funcionan como un showroom. El cliente recorre virtualmente, consulta en redes y viene al local a ver el producto antes de comprarlo", explicó.
Sin embargo, ni las promociones bancarias agresivas parecen reactivar el sector. "El Banco Nación sacó planes de hasta 20 cuotas, pero casi no se vendió nada. Puedo regalar el producto al costo, pero si la gente no tiene capacidad de pago, la venta no se concreta. Es un perro que se muerde la cola: si no hay consumo, hay riesgo de cierres y pérdida de empleos", concluyó Slobodianiuk con preocupación.