El proyecto del nuevo puente Santa Fe - Santo Tomé entra en etapas decisivas. Según el director provincial de Vialidad, Pablo Seghezzo, el objetivo es completar los trabajos para que quede inaugurado en febrero de 2027.
Estado de los trabajos y desafíos técnicos
Actualmente, las tareas se concentran en una fase estructural clave. "Estamos en el momento de hormigonar muchas de las vigas prefabricadas que colocamos con las losas también prefabricadas que colocamos encima", explicó Seghezzo a LT10.
Además de la estructura principal, ya se está trabajando en el acceso que conecta el puente con la circunvalación de la ciudad de Santa Fe.
Uno de los puntos críticos de la obra es la intervención en la zona urbana de Santo Tomé, la cual comenzó recientemente. El funcionario advirtió que esta etapa es particularmente difícil debido a las "interferencias", refiriéndose a cables o cañerías enterradas que no figuran en los planos originales. "Empezar también a tener mucha interferencia en la vida cotidiana de cualquier persona porque les cerrás una calle", señaló sobre el impacto en los vecinos.
El factor climático y la logística
La creciente del río Salado es un factor que ya estaba contemplado en el proyecto ejecutivo. Para mitigar su impacto, se utilizará maquinaria especializada importada. Seghezzo detalló: "Hasta ahora estamos todas las vigas subiéndolas con grúas, pero se había comprado lanzavigas... ahora el lanzavigas se va a necesitar, obviamente va a ser el momento de usarlo".
Tránsito y cambios en el entorno
En cuanto a la circulación vehicular durante los próximos meses, se prevén desvíos, principalmente por la calle Mitre en Santo Tomé. No obstante, el funcionario llevó tranquilidad a los usuarios: "Desvío de tránsito va a haber de congestionamiento y todo eso, gracias a Dios, mientras tengamos el puente antiguo funcionando, eso no tiene que pasar".
Finalmente, Seghezzo destacó un aspecto sustentable de la obra: los restos de las demoliciones necesarias para abrir paso a la nueva traza están siendo reutilizados. "Todo ese escombro, todo ese hormigón va a la defensa del río Salado... se está trasladando y volcando ahí a pocos metros", concluyó. Se espera que para los meses de junio o julio la fisonomía de las entradas a ambas ciudades ya sea claramente visible