La investigación por el paquete explosivo enviado al presidente de la Daia Rosario, Gabriel Dobkin, sumó en las últimas horas un dato clave: la encomienda contenía monedas colocadas para actuar como proyectiles.
El hallazgo refuerza la hipótesis de un atentado o un grave episodio de amedrentamiento, en un contexto marcado por el recrudecimiento de hechos antisemitas a nivel internacional.
Según trascendió tras los peritajes realizados este jueves, la caja no poseía un sistema de activación automática, aunque sí contenía material con capacidad explosiva. Parte de los elementos secuestrados fueron enviados a laboratorio para determinar la composición precisa del contenido.
La causa quedó a cargo del fiscal Carlos Covani, quien trabaja sobre la trazabilidad de la encomienda. Los investigadores ya identificaron a la empresa de transporte que entregó el paquete el miércoles, a las 16.25, en una clínica ubicada en Paraguay al 2000, en el barrio Abasto.
El operativo
El procedimiento se desplegó durante la tarde del miércoles, cuando el personal de la institución detectó movimientos sospechosos en una caja negra que contenía un paquete de cigarrillos envuelto con cinta adhesiva.
La intervención de la perra rastreadora Campari, de la Brigada de Explosivos, fue determinante para activar el protocolo de seguridad. Cerca de las 20, se realizó una detonación controlada mientras la zona permanecía cortada al tránsito.
Las autoridades decidieron no evacuar a los pacientes internados para evitar mayores riesgos durante el operativo, que se extendió por unas cuatro horas. Por el momento no hay personas detenidas y la principal línea investigativa busca determinar el origen del envío.