Hay jugadores que aparecen y hay otros que cambian el rumbo de un equipo. En este presente de Unión, Cristian Tarragona entró definitivamente en esa segunda categoría.
Cuando el semestre empezaba y el Tate todavía buscaba identidad, funcionamiento y, sobre todo, alguien que se hiciera cargo del área rival, el delantero de Alto Verde empezó a construir en silencio un campeonato decisivo. Gol a gol. Partido a partido. Hasta convertirse hoy en la pieza que explica buena parte de este Unión que se anima a ilusionarse en serio con el Apertura.
La victoria ante Independiente Rivadavia quedó atrás rápido. En Santa Fe saben que el desafío continúa este martes, desde las 19, con transmisión de LT10 AM 1020 y FM "X" 103.5, cuando visite a Belgrano en el Gigante de Alberdi por los playoffs. Pero mientras el plantel cambia el foco y prepara otra batalla, todas las miradas apuntan a una situación puntual: la recuperación física de Tarragona.
El atacante arrastra un microdesgarro, al igual que Marcelo Estigarribia. Sin embargo, la preocupación alrededor de su estado tiene una lógica evidente. Hoy, Tarragona no es solamente el 9 titular. Es el jugador que le dio a Unión algo que hacía tiempo no encontraba: contundencia.
Los números impactan. Ocho goles en el campeonato local y dos más en Copa Argentina frente a Agropecuario. Diez festejos en apenas 18 partidos. Un promedio demoledor para un equipo que durante años padeció la falta de eficacia y sufrió la ausencia de un delantero confiable.
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— Liga Profesional de Fútbol (@LigaAFA) May 11, 2026
Pero su importancia excede las estadísticas. Tarragona contagia carácter, fija centrales, juega al límite y transmite esa sensación incómoda para cualquier defensa: la de un delantero que siempre está cerca del gol. Unión creció alrededor de esa seguridad ofensiva y construyó una identidad competitiva con un referente que apareció justo cuando más se necesitaba.
Por eso el cuerpo técnico lo esperará hasta último momento. Porque en un cruce de eliminación directa, perder a un futbolista así no sería simplemente una baja. Sería perder al hombre que sostiene la ilusión rojiblanca en el tramo más exigente de la temporada.