La llegada de El Niño se perfila como uno de los principales desafíos climáticos para Argentina durante los próximos meses. Con el océano Pacífico registrando un sostenido aumento de temperatura y una probabilidad cada vez más alta de consolidar el fenómeno, especialistas nacionales e internacionales advirtieron sobre la posibilidad de un escenario marcado por lluvias intensas, inundaciones y olas de calor.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que la aparición de El Niño es prácticamente un hecho, aunque todavía persisten incertidumbres respecto de la intensidad que podría alcanzar. Según los modelos climáticos analizados por el organismo, existe una elevada probabilidad de que el evento sea al menos moderado, sin descartar una versión de gran magnitud.
Desde la OMM indicaron que existe un 80% de probabilidades de que se registren condiciones de El Niño entre junio y agosto, porcentaje que asciende al 90% para los meses posteriores. No obstante, remarcaron que todavía existe incertidumbre sobre el momento exacto en que alcanzará su máxima intensidad.
Los antecedentes y la situación en Argentina
La última vez que Argentina enfrentó una versión extrema de El Niño fue en 1997. Aquel episodio dejó imágenes de campos completamente anegados, lluvias récord y barrios urbanos bajo el agua. Desde entonces, diversos países de América Latina han desarrollado protocolos de actuación y sistemas de alerta temprana para reducir riesgos.
Los meteorólogos coinciden en que todavía es temprano para determinar con exactitud la magnitud de los impactos, aunque las señales observadas justifican una preparación anticipada. Las regiones más expuestas a lluvias intensas serían el Litoral, la Cuenca del Plata y gran parte del centro del país, donde podrían incrementarse los riesgos de crecidas e inundaciones.