El ciudadano venezolano Orlando Quero describió la dramática situación que atraviesa su país tras registrarse dos potentes terremotos con apenas 40 segundos de diferencia, seguidos de lo que calificó como una "absoluta ausencia del Estado" para hacer frente a la emergencia.
"Fue muy triste lo que pasó aquí porque tuvimos dos tragedias sobrevenidas. Primero, los dos sismos, que fueron muy fuertes y se sintieron muchísimo en Caracas. Afortunadamente mi casa está bien, pero colapsaron edificios incluso en la capital. El daño más grave ocurrió en el estado La Guaira, en la zona de la costa, a escasos 30 minutos de la ciudad", relató Quero.
La segunda gran tragedia, según denunció, es la total incapacidad del Gobierno venezolano para dar respuesta a las víctimas: "Quienes reaccionamos fuimos los propios ciudadanos, organizándonos con los suministros, el rescate y la logística. Por parte del Estado la respuesta fue cero, lo que retrasó notablemente las operaciones de salvamento".
Cifras en discusión y ayuda internacional
Respecto al balance de víctimas, Quero cuestionó con dureza los datos oficiales. "Nadie cree en la cifra de 1.400 fallecidos. Aquí calculamos que ya deben estar por encima de los 10.000 o 20.000 muertos, porque todos los días se extraen cantidades de cuerpos de los edificios en la zona del desastre. Afortunadamente, este es un pueblo muy solidario y todo el país se movilizó de forma autoconvocada", afirmó.
Asimismo, agradeció el apoyo de la comunidad internacional y destacó la labor de los rescatistas argentinos: "Argentina mandó un buen contingente de ayuda que agradecemos muchísimo. Ayer ya pudimos ver al personal argentino desplegado en la zona de catástrofe, sobre todo con los insumos quirúrgicos que enviaron".
El colapso sanitario y habitacional
El panorama para los heridos es crítico. El sistema público de salud se encuentra desmantelado, por lo que los afectados de la costa debieron ser trasladados a Caracas, donde médicos de clínicas privadas asisten de manera voluntaria en los hospitales públicos utilizando insumos donados desde el exterior. "En una farmacia común no se consigue un clavo para una fractura o un equipo para una operación de riñón; gracias a Dios, desde afuera llegó bastante material", explicó.
En cuanto a las personas que perdieron sus hogares o fueron desalojadas por prevención, se establecieron campamentos y refugios temporales mientras se inician las inspecciones de las estructuras. Uno de los puntos más polémicos de la catástrofe es que las edificaciones que sufrieron mayores daños fueron los complejos de viviendas construidos por el propio Gobierno como casas de asistencia. "Justamente ya uno no sabe en quién confiar, porque las casas hechas de forma masiva por el Estado fueron las primeras en caer", lamentó Quero, quien actualmente hospeda a familiares en su vivienda debido a que sus edificios corren riesgo de derrumbe.
Trabas a la asistencia civil y alertas tecnológicas
A través de la plataforma civil terremotovenezuela.com, gestionada por ciudadanos, se reportaron inicialmente más de 50.000 personas desaparecidas o sin contacto, una cifra que disminuyó a 46.000 en las últimas horas, aunque Quero advirtió que la falta de control gubernamental genera errores en la base de datos de los hospitales.
Por último, denunció que las fuerzas de seguridad estatales obstaculizan las tareas de la sociedad civil: "El viernes bajé a la costa en motocicleta junto a un grupo autoconvocado para llevar insumos a zonas inaccesibles para los autos. En un momento nos encontramos con un retén de la Guardia Nacional (equivalente a la Gendarmería en Argentina) que no nos quería dejar entregar las donaciones. El Estado no solo maquilla las cifras, sino que además frena la ayuda".
Respecto a las réplicas, Quero confirmó que el sistema operativo Android emitió una alerta a los celulares unos cinco segundos antes del terremoto principal (de magnitud superior a 7), un tiempo que, si bien no permite una gran reacción, ayuda a procesar lo que está por ocurrir. Actualmente, los usuarios reciben notificaciones de réplicas a través de aplicaciones, aunque el sistema solo alerta de manera masiva ante sismos mayores a los 5 grados de magnitud.