Locales - Alerta climática

Jueves 30 de Julio de 2026 - 10:48 hs

Paoli sobre El Niño: “No hay que asustarse antes de tiempo”

El exdirector del Instituto Nacional del Agua analizó por LT10 el posible impacto de un fenómeno de El Niño de alta intensidad. Advirtió que habrá más lluvias, aunque todavía no se puede anticipar cómo afectarán a Santa Fe y la región.

Actualizado: Jueves 30 de Julio de 2026 - 11:32 hs

La posibilidad de que se desarrolle un fenómeno de El Niño de alta intensidad mantiene en alerta a distintas regiones del país. Sin embargo, la magnitud del evento climático no permite anticipar de manera directa el nivel de las crecidas ni el impacto que podrían tener las precipitaciones sobre Santa Fe.

Carlos Paoli, profesor honorario de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), exdirector del Instituto Nacional del Agua (INA) e investigador durante más de 45 años, analizó el escenario en diálogo con LT10 y pidió interpretar los pronósticos con cautela.

El Niño tiene una alta probabilidad de alcanzar una intensidad significativa. Según explicó Paoli, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) estima un 97 % de posibilidades de que el fenómeno alcance, entre octubre y noviembre, valores similares a los más intensos registrados desde 1950.

Sin embargo, aclaró que la fuerza del evento no determina por sí sola las consecuencias en cada región. “La magnitud no es directa. Siempre va a haber, habiendo un Niño, un aumento en el régimen de precipitaciones, pero la magnitud de esas precipitaciones ni las zonas donde incide fundamentalmente son exactamente las mismas”, sostuvo.

El especialista recordó que algunos de los principales eventos de crecida registrados en la región estuvieron vinculados a fenómenos de distinta intensidad. Las inundaciones de 1982-1983 y 1997-1998 coincidieron con episodios fuertes, pero la crecida del río Paraná de 1992 ocurrió durante un fenómeno moderado. También el evento de 2002-2003, en el marco de la inundación del río Salado, tuvo una intensidad moderada.

Por eso, Paoli consideró que es necesario seguir la evolución de las lluvias y evitar conclusiones anticipadas. “Yo creo que esto hay que tomarlo con precaución, ir viendo cómo evolucionan los regímenes de precipitaciones”, señaló.

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El Paraná y el Salado, con comportamientos diferentes

El impacto sobre los cursos fluviales dependerá principalmente de dónde se concentren las precipitaciones. En el caso del Paraná, las crecidas están vinculadas a las lluvias que se registran en la extensa cuenca de aporte ubicada en Brasil y Paraguay, y no a las precipitaciones que caen en Santa Fe.

“La cuenca de aporte del río Paraná abarca dos millones de kilómetros cuadrados en Brasil y Paraguay. Las crecidas del río Paraná no dependen de las lluvias de nuestra zona”, explicó.

La situación es diferente en la cuenca del río Salado, que tiene una superficie mucho menor y puede responder con rapidez a tormentas intensas. Por ese motivo, mientras el comportamiento del Paraná puede anticiparse con varias semanas de antelación, los márgenes de previsión para el Salado son mucho más reducidos.

“En el caso del Paraná, nosotros sabemos si va a tener un comportamiento extremo con un mes de anticipación y tenemos pronósticos con 15 o 20 días de antelación. En cambio, en el río Salado el tiempo de previsión es de tres, cuatro o cinco días”, detalló.

Paoli también relativizó las versiones que atribuyen las crecidas a la maniobra de represas en Brasil. “Las represas no crean agua”, afirmó, y explicó que pueden regular parcialmente el caudal, pero no generar ni aumentar el volumen de agua de una gran avenida.

Tormentas más intensas y concentradas

El exdirector del INA diferenció los efectos de El Niño de las consecuencias asociadas al cambio climático. Según indicó, los eventos extremos son cada vez más frecuentes y se caracterizan por lluvias muy intensas concentradas en períodos breves y áreas reducidas.

“Las lluvias intensas cada vez son más frecuentes y eso, más que un efecto de El Niño, es un efecto del cambio climático”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que pueden registrarse acumulados muy diferentes entre localidades cercanas. “Llueve 150 o 170 milímetros en un sitio y, a los 10 o 20 kilómetros, prácticamente no llueve nada”, ejemplificó.

Para las zonas urbanas, sostuvo que los registros superiores a los 100 milímetros concentrados en menos de un día pueden generar inconvenientes importantes. Cuando los acumulados se acercan a los 200 milímetros, el nivel de riesgo aumenta considerablemente.

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Obras, defensas y estudios pendientes

Paoli consideró que la provincia y la capital santafesina mejoraron su capacidad de respuesta después de las grandes inundaciones y destacó la ejecución de obras, planes de contingencia y tareas de prevención.

“La provincia de Santa Fe y la ciudad de Santa Fe, luego de los grandes eventos catastróficos que tuvimos, hicieron un click, cambiaron realmente y se preocuparon mucho más por estar preparados”, afirmó.

No obstante, planteó que es necesario actualizar los estudios sobre el comportamiento de las cuencas ante escenarios extremos. “Faltaría invertir algo más en actualizar el conocimiento que se tiene respecto a cómo se comportan cada una de las cuencas y cada uno de los ríos ante situaciones extremas”, señaló.

El especialista indicó que los sectores protegidos por los sistemas de defensas cuentan con una mayor capacidad de respuesta, aunque advirtió que las áreas ubicadas fuera de esa infraestructura pueden sufrir anegamientos ante crecidas importantes.

En el caso del río Paraná, explicó que por encima de los 5,50 metros pueden comenzar las anegaciones en zonas vulnerables, mientras que a partir de los 6,50 metros la situación puede volverse crítica en distintos sectores.

También remarcó la importancia de mantener libres los reservorios urbanos, ya que cumplen un papel central durante precipitaciones intensas, especialmente cuando el nivel del río es alto y el agua debe ser evacuada mediante bombeo.

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“Estar atentos, pero no asustarse”

Como recomendación final, Paoli pidió evitar la difusión de mensajes sin respaldo técnico que circulan en redes sociales y aplicaciones de mensajería. “No hay que asustarse antes de tiempo”, expresó.

El especialista recomendó consultar fuentes oficiales y trabajar para que los informes técnicos sean comunicados en un lenguaje claro. “Hay que remitirse a la información oficial”, sostuvo.

Ante la posible llegada de un Niño fuerte, consideró que la respuesta debe combinar prevención, seguimiento de los pronósticos y actualización de los estudios de riesgo. “Estar atentos, estar alerta y trabajar sobre este tema”, concluyó.

Fuente: LT10

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