Iván Luchetti tiene 16 años, vive en Mar del Plata y lleva alrededor de cuatro años estudiando ajedrez con mayor dedicación. En los últimos días consiguió un resultado que difícilmente olvide: fue el único de los 25 jóvenes que participaron de una partida simultánea contra el Gran Maestro Faustino Oro que logró derrotarlo.
Oro, una de las figuras más destacadas del ajedrez argentino y mundial, disputó 25 partidas al mismo tiempo contra jóvenes de la ciudad. Mientras cada participante contaba con 20 minutos en su reloj, el Gran Maestro disponía de dos horas para recorrer los distintos tableros y responder las jugadas.
En diálogo con LT10, Iván contó que aprendió las reglas del juego cuando tenía unos cinco años junto a su abuela, pero que recién hace cuatro años comenzó a estudiarlo de manera más seria. Su vínculo con el ajedrez es cotidiano: “Sí, obviamente juego todos los días”, respondió cuando le preguntaron por su rutina.
Incluso el juego aparece en sus sueños. “Me ha pasado de soñar con gente del ambiente, también con estar en algún torneo”, contó entre risas.
La posibilidad de enfrentarse con Faustino Oro, sin embargo, tuvo una carga especial. “Yo estaba bastante nervioso porque Faustino es una imagen ya del ajedrez mundial”, reconoció Luchetti, quien admitió que no esperaba conseguir la victoria: “No esperaba poder ganarle”.
Cómo fue la partida contra Faustino Oro
La partida comenzó con una posición que no resultaba especialmente familiar para Luchetti. Según explicó, tampoco consideró que Oro tuviera completamente fresca esa estructura. El punto de inflexión llegó alrededor de la jugada 15, cuando comenzó a notar que tenía una ventaja.
“Cerca de la jugada 15 voy quedando un poco mejor, con ventaja porque tengo iniciativa”, explicó. En ajedrez, esa iniciativa implica tener mayor capacidad para imponer acciones y generar amenazas sobre el tablero.
A partir de allí, el joven marplatense decidió aprovechar esa situación para buscar al rey de su rival. “A partir de ahí fui aprovechando esta iniciativa para atacar a su rey”, relató.
Una de las claves estuvo en la coordinación de las piezas. Luchetti observó que las piezas de Oro “no tenían tanta coordinación” y que el Gran Maestro mantenía el rey en el centro, mientras él ya había realizado el enroque hacia el flanco de rey.
“Ahí pensé que tenía que tener algo. Y fui rompiendo en el centro y, como dije antes, buscando este ataque”, explicó sobre el momento en que decidió profundizar su estrategia.
La modalidad de la partida también hacía particularmente exigente el desafío. Oro enfrentaba simultáneamente a otros 24 jóvenes y debía trasladarse de un tablero a otro. El Gran Maestro contaba con dos horas para completar todas las partidas, mientras que cada uno de los participantes disponía de 20 minutos.
La partida terminó cerca de la jugada 30. Luchetti contó que no necesitó calcular una enorme cantidad de variantes hacia adelante, sino que se concentró en encontrar movimientos que tuvieran sentido dentro de la posición. “Durante la partida no pensé, no calculé tan adelante, pero iba buscando siempre las que tenían un poco más de lógica para mí”, explicó.
El desafío que viene
El triunfo tuvo además una particularidad: mientras Luchetti celebraba la victoria, Oro debía continuar inmediatamente con las otras partidas. El joven contó que prácticamente no hubo tiempo para intercambiar palabras porque el Gran Maestro estaba concentrado en el resto de los tableros.
La partida simultánea, explicó Luchetti, es una modalidad habitual en exhibiciones de este tipo, en la que jugadores de alto nivel se enfrentan al mismo tiempo con participantes que tienen una diferencia importante de experiencia y conocimiento.
Ahora, el objetivo del joven ajedrecista es continuar avanzando en la competencia nacional. Entre el 22 y el 29 de agosto tiene previsto disputar la semifinal del Campeonato Argentino en Buenos Aires.
El viaje, sin embargo, todavía depende de conseguir los recursos necesarios. “Ahora estoy intentando ver cómo juntamos algo de plata y voy a intentar ir”, contó.
Mientras tanto, su victoria frente a Oro ya representa un impulso importante para su carrera y una experiencia que difícilmente olvide. Luchetti fue el único de los 25 jugadores que consiguió quedarse con una partida en aquella simultánea, nada menos que frente a uno de los máximos referentes actuales del ajedrez argentino.