Las inundaciones repentinas que azotaron la frontera entre Nepal y China provocaron una catástrofe humanitaria: más de 570 personas murieron y más de 1.900 están desaparecidas. El desastre, que arrasó pueblos enteros y dejó a miles de personas varadas, obligó a los equipos de rescate a trabajar contrarreloj para evacuar a los sobrevivientes y buscar a quienes aún no aparecen.
La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal informó que la cifra de muertos en el país subió a 579, mientras que más de 3.700 personas fueron rescatadas. En el lado chino, las autoridades confirmaron al menos cinco víctimas fatales y cientos de desaparecidos, en medio de evacuaciones y operativos de emergencia.
Alerta máxima por la rotura de una represa y el riesgo de nuevas inundaciones
La policía de Nepal emitió una alerta urgente tras recibir información sobre la rotura de una represa en el Tíbet. Las autoridades ordenaron a los equipos de rescate y a la población precaución y que se trasladen a zonas seguras ante el peligro de nuevas crecidas.
El temor se centra en un lago de contención que se formó tras las primeras inundaciones en la cordillera del Himalaya, a casi 3.000 metros de altura. Tanto Nepal como China advirtieron que el lago ya se estaba desbordando y que el riesgo de más inundaciones era inminente.
Por precaución, los rescatistas que se dirigían a la zona del desastre en el puerto fronterizo de Gyirong debieron detenerse temporalmente ante la posibilidad de un nuevo desborde. Finalmente, unos 680 rescatistas lograron llegar a pie y en balsas a la zona más afectada, donde el lodo y el agua cubrieron todo a su paso.