A Colón se le empieza a achicar el margen. El golpe ante Godoy Cruz ya quedó atrás y toda la atención está puesta en lo que viene: el domingo, desde las 16.30, con arbitraje de Bryan Ferreyra y transmisión de LT10 AM 1020 y FM "X" 103.5, el Sabalero recibirá a Los Andes por la fecha 30 de la Zona A de la Primera Nacional, en un partido que encuentra al equipo obligado a recuperar terreno.
La tabla es la que marca la urgencia. Colón cayó al sexto lugar y, con esa posición, hoy no tendría el beneficio de la localía en los playoffs. Por eso, más allá de las cuentas que todavía puedan hacerse hacia los puestos de arriba, el desafío inmediato pasa por sumar y escalar. Pero mientras el cuerpo técnico intenta encontrar respuestas futbolísticas, hay otro tablero que Delfino también debe mirar: el de las suspensiones.
Para enfrentar a Los Andes ya están descartados Mauro Peinipil y Federico Lértora, ambos por acumulación de amarillas. Y hay otros tres jugadores que llegan al domingo caminando por la cornisa disciplinaria: Agustín Toledo, Facundo Castet e Ignacio Lago tienen cuatro tarjetas y una nueva los dejaría afuera del próximo compromiso, ante All Boys.
Cada pieza empieza a tener su precio
El problema es que Colón tampoco dispone de demasiadas alternativas para rotar. Las lesiones de Pier Barrios, Facundo Castet e Ignacio Lago, sumadas a las suspensiones, obligan a Delfino a reconstruir una formación que ya viene sufriendo modificaciones fecha tras fecha.
En este contexto, aparece un dilema inevitable: administrar las tarjetas o poner toda la carne en el asador ante Los Andes. Pero hay una cuestión que parece imponerse por encima de cualquier cálculo. Colón necesita volver a ganar.
El sexto puesto lo obliga a mirar la tabla con atención y el Reducido empieza a ocupar cada vez más espacio en el horizonte. Por eso, antes de pensar en quién podría faltar la próxima fecha, Delfino deberá resolver cómo armar el equipo para un domingo en el que dejar puntos nuevamente en el camino podría tener un costo demasiado alto. Mendoza ya pasó. Ahora, el verdadero problema de Colón está enfrente: Los Andes, el Brigadier López y tres puntos que pueden empezar a ordenar nuevamente el panorama.