Ramón, un cuidacoches de 63 años que se desempeña desde hace más de dos décadas en la Avenida Freyre, expresó su preocupación ante los nueva ley que prohibe la actividad de cuidacoches en la provincia de Santa Fe. Si bien manifestó estar de acuerdo con controlar a los cuidacoches agresivos, solicitó que las autoridades no midan a todos con la misma vara. “Entiendo que estaría bien que se pongan contra los violentos, pero yo tengo 63 años, no tengo trabajo; ¿dónde voy a trabajar?”, cuestionó el entrevistado al defender su continuidad.
Respecto a la modalidad de su labor cotidiana, el trabajador detalló que cumple una jornada matutina de 8:00 a 13:00 horas aproximadamente, sustentada de forma exclusiva en la contribución voluntaria de los automovilistas. Ramón remarcó que jamás exigió una tarifa fija ni recurrió a amenazas, contando con el apoyo sostenido de los vecinos del barrio y del personal del hospital cercano. “Jamás tuve un problema con nadie de la gente; siempre con respeto, nunca con la violencia ni con la maldad”, afirmó.
Al analizar la problemática del espacio público, Ramón diferenció la conducta de los adultos mayores de la de los cuidacoches más jóvenes. Según estimó, en la ciudad quedan alrededor de 20 personas mayores de 60 años dedicadas al oficio por estricta necesidad económica, mientras que la mayoría de los puestos en avenidas como Freyre o Bulevar están ocupados por jóvenes. Ante este panorama, propuso otorgar una identificación oficial a los trabajadores de mayor edad, asegurando que ellos sí acatarían las pautas municipales.
En cuanto al accionar de los agentes de control, Ramón señaló que las fuerzas de seguridad solo les piden que se retiren del lugar, sin realizar relevamientos ni ofrecer canales de inserción en cooperativas de trabajo. Acompañado en la actividad por su hijo, remarcó que dejaría la vía pública en caso de recibir una propuesta laboral formal. Asimismo, advirtió que desalojar la actividad sin brindar alternativas “está obligando a que la juventud empiece a robar”.
Finalmente, el trabajador señaló que la situación económica actual ha vuelto más difícil la recaudación diaria, alcanzando de manera justa para cubrir los alimentos del hogar. Ante este escenario, reiteró la necesidad de que el Municipio dirija las sanciones hacia los sectores delictivos y proteja a quienes llevan años trabajando de manera pacífica. “La gente grande va a comprender y va a hacer lo que ellos dicen, pero a la juventud no le creo”, concluyó Ramón al solicitar una solución de fondo.
