Un hombre de 47 años identificado como Víctor Daniel González fue condenado a 10 años de prisión por haber robado en una verdulería ubicada en General Paz al 7.400 de la ciudad de Santa Fe y por haber agredido al dueño del negocio con un cuchillo. También fue declarado reincidente a raíz de un antecedente penal condenatorio que pesaba sobre él.
El fiscal Gonzalo Iglesias estuvo a cargo de la investigación de los hechos ilícitos. Por su parte, el juez Pablo Busaniche impuso la condena en un juicio en el que se abreviaron los procedimientos que se llevó a cabo en los tribunales de la capital provincial.
González admitió expresamente su culpabilidad por los hechos ilícitos que le atribuyó el MPA y por los que fue condenado. Además, junto con su abogado defensor, manifestó su conformidad con la calificación legal que se le atribuyó, la pena impuesta y el procedimiento abreviado.
La víctima, por su parte, fue informada de lo resuelto y también manifestó estar de acuerdo.
Con un cuchillo
González cometió los ilícitos minutos después de las 20:00 del miércoles 10 de abril de 2024. “Creyó que el propietario de la verdulería no estaba en el lugar, y robó dinero de la caja registradora”, relató el fiscal. “Sin embargo, la víctima –que estaba en el baño– lo sorprendió cuando se estaba yendo del local, y el condenado lo atacó con un cuchillo”, agregó Iglesias.
“Lo apuñaló en el torax en reiteradas oportunidades con la intención de matarlo”, sostuvo el fiscal en la audiencia. “La intención de González fue asegurar el resultado del robo del dinero y procurar su impunidad”, planteó el fiscal y añadió que “de hecho, logró escapar del lugar con el dinero que había sustraído ilegítimamente”.
El representante del MPA subrayó que “el hombre atacado no murió gracias a la inmediata y eficaz atención médica que recibió”.
Detención
“Luego de múltiples medidas investigativas, confirmamos la identidad del condenado”, indicó Iglesias y subrayó que “se hicieron allanamientos y se logró su detención”.
El fiscal detalló que “solicitamos pericias a la Policía Federal Argentina y a la Policía de Investigaciones de la provincia, quienes compararon la ropa que se le secuestró a González con imágenes tomadas en la vía pública por cámaras de seguridad”. En tal sentido, sostuvo que “los informes confirmaron que las prendas eran las mismas”.
“También se hizo un estudio comparativos de un tatuaje que tiene el condenado en una de sus manos, con las imágenes registradas de él antes y después de los ilícitos”, explicó el fiscal y concluyó que “los especialistas nos confirmaron que era el mismo”.
González fue condenado como autor de los delitos de robo calificado (por el empleo de un arma) y tentativa de homicidio calificado criminis causae (por ser perpetrado para asegurar el resultado del robo y/o procurar su impunidad).
Hugo Schnell y Mama Antula: “La gente trata de aferrarse a algo, a mi me sirvió para todo”
El 10 de abril, minutos antes de las 20.30hs, Hugo Schnell, como todos los días, atendía su verdulería ubicada en General Paz al 7.400. Aún jubilado, a sus 80 años, sigue trabajando en ese local que es su vida.
Sorpresivamente, un hombre ingresó al negocio y lo apuñaló al menos tres veces para llevarse cinco mil pesos. Como pudo, Hugo salió y pidió ayuda a los vecinos. A los 7 minutos del ataque, una ambulancia lo estaba trasladando de urgencias al Hospital Cullen.
La herida más severa fue la que le impactó de llenó en el corazón, y que luego de una cirugía, lo tuvo cuatro días en terapia intensiva.
Pero lo que pasó, más allá de lo trágico de su ataque, fue su recuperación, milagrosa, y a quién se la adjudicó el propio Hugo: a Mama Antula.
“Le prendía una vela para ver si podía ayudar a mi mujer a dejar de fumar” contó Hugo sentado frente a un estantería completa de cajones de frutas y verduras. A su izquierda, junto a la caja registradora, hay una pila de copias de esa estampita de Mama Antula a la que le pidió la ayuda.
“Esa me la regaló la señora de Perusini, -la mamá de Claudio, el milagro santafesino de Mama Antula-” reveló Hugo sobre el origen de esa estampita que le llegó de la propia mano de su vecina. “La anécdota de la mamá es que cuando él se estaba muriendo, suena el teléfono y la señora piensa que la llaman para decirle que se terminaba todo”. La mujer fue a la verdulería y todavía sin creerlo, le contó sobre la milagrosa recuperación de su hijo.
“Cuando vos estás en terapia tenes tantas horas para pensar, y ahí entré a atar los hilos y me di cuenta que era un milagro de Mama Antula. ¿De dónde sacas una ambulancia en 7 minutos? Estaba acá, y con un médico. Si no estaba, yo no estaba acá” relató sobre las situaciones que lo llevaran a considerarse el primer milagro de la santa argentina, después de su canonización.
