En el marco de las conmemoraciones por el Día del estudiante, el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Joaquín Carvalho, confirmó la convocatoria a la quinta marcha federal universitaria para el próximo 15 de octubre. La medida se dispuso ante el recrudecimiento del conflicto presupuestario que arrastra la educación superior desde hace casi tres años, sumado al reciente fracaso de las negociaciones paritarias docentes y no docentes y a la falta de avances judiciales sobre la ley de financiamiento. Respecto al agravamiento de la situación, Carvalho sostuvo: "Venimos viendo cómo ese conflicto se recrudece y por eso también hemos hecho una convocatoria, una nueva convocatoria, en este caso la quinta marcha federal universitaria".
Uno de los puntos más críticos expuestos por el dirigente universitario se centra en la desactualización del sistema de becas, fundamental para el sostenimiento de la matrícula estudiantil. Si bien la línea Manuel Belgrano —destinada a carreras estratégicas y con alcance a 35.000 alumnos— registró incrementos recientes, las becas Progresar permanecen congeladas desde septiembre de 2024 en 35.000 pesos mensuales, afectando a un universo de entre 400.000 y 500.000 jóvenes. Al analizar el impacto de esta asignación en la economía estudiantil, el representante gremial afirmó: "Hoy en día, un estudiante en la Argentina que en particular cumple con los requisitos y que necesita de una beca, un estímulo para poder sostener sus estudios, está percibiendo 35.000 pesos por mes, una cifra que no alcanza".
Asimismo, la disparidad en los beneficios del transporte público a nivel provincial agrava la imposibilidad material que enfrentan los universitarios para continuar sus carreras. A diferencia de Santa Fe, donde rige el boleto educativo gratuito, la mayoría de las provincias carecen de este subsidio, por lo que el monto de la beca resulta insuficiente para cubrir los traslados mensuales. A esta coyuntura se añade la compleja realidad de quienes deben equilibrar la exigencia académica con jornadas laborales o tareas de cuidado. Según detalló Carvalho, "un estudiante universitario hoy no solo estudia muchas horas al día, no solo tiene que realizar su trabajo práctico, estudiar para los parciales, para los finales, sino que también tiene que trabajar".
En relación con la postura del Poder Ejecutivo, la FUA denunció una actitud inédita por parte del Ministerio de Capital Humano y la Subsecretaría de Políticas Universitarias. El titular del gremio cuestionó el nivel de confrontación gubernamental hacia las instituciones públicas, catalogándolo como un ensañamiento sin precedentes que afecta el respeto institucional. Sobre este escenario, Carballo enfatizó: "Esta es la no es la única vez que un gobierno nacional va en contra de la universidad pública. Sí, la particularidad tiene que ver con el nivel de ensañamiento que tiene el gobierno nacional y los funcionarios".
Por último, la representación estudiantil planteó que el principal mandato de la presente generación radica en preservar el sistema universitario ante el deterioro presupuestario y la pérdida de docentes. El dirigente remarcó que el propósito central de la organización es garantizar que las futuras generaciones mantengan el derecho a formarse en la universidad pública. A modo de síntesis sobre el desafío histórico del movimiento estudiantil, Carvalho concluyó: "Nuestro desafío generacional tal vez tiene que ver con mejorar la calidad académica, pero tiene que ver muchísimo más con defenderla y con tratar de que el sistema universitario llegue con vida hacia un próximo proceso".
