En la actualidad, la separación entre el mundo virtual y el entorno físico ha desaparecido, dando paso a un ecosistema único en el que las personas entran y salen constantemente. Ante esta realidad, la construcción de ciudadanía digital exige crear espacios colectivos de formación, diálogo y reflexión.
La psicopedagoga y miembro de la Fundación LEA, Mariana Savid, señaló por LT10 que existe una falta de corresponsabilidad y que convocar a las familias representa uno de los mayores desafíos actuale. En este aspecto, indicó que "construir ciudadanía digital significa que entre todos podamos construir instancias de formación, espacios de diálogo, reflexión, porque hoy vivimos en un ecosistema digital. Ya no existe esto del mundo real y el mundo virtual; está fusionado todo el tiempo".
La especialista sostiene que la escuela es el lugar idóneo para este cruce, pero aclara que las actividades no deben plantearse como discursos unidireccionales de expertos. En su lugar, propone espacios intergeneracionales en los que tanto jóvenes como adultos aprendan juntos. Mientras las infancias y adolescencias dominan las herramientas tecnológicas, los adultos aportan perspectiva, pensamiento crítico y el recuerdo vivo de la cultura analógica.
"Los chicos conocen la tecnología, la habitan, la manejan con una soltura que nos asombra, pero nosotros los adultos tenemos experiencia de vida, pensamiento crítico, perspectiva y algo muy importante: la memoria de un mundo sin pantallas, ese cimiento analógico", manifestó Savid.
La trampa del diseño digital y la desorientación en los jóvenes
Frente a situaciones de uso excesivo o adicción a los dispositivos, la especialista remarca que no se trata únicamente de un problema de límites familiares o rebeldía juvenil. Las plataformas tecnológicas incorporan mecanismos diseñados por especialistas para retener a los usuarios el mayor tiempo posible.
"Las plataformas tecnológicas claramente no son inocentes ni neutras, están diseñadas por equipos de ingenieros, psicólogos y especialistas con el objetivo de que no nos vayamos, de que estemos más tiempo y de que consumamos más", precisó Savid.
Muchos adolescentes se sienten atrapados en la hiperconexión nocturna y anticipan su propia derrota al no poder parar. Para Savid, esto exige una interpelación directa al rol de los adultos, cuestionando si con el propio ejemplo se demuestra una incapacidad para pausar. "Cuando un adolescente dice que no sabe cómo salir, en realidad nos está diciendo: '¿Alguien me va a enseñar?'".
¿En qué consiste el "Reseteo Digital"?
A diferencia del concepto de detox digital, entendido como una restricción temporal o una "dieta" pasajera tras la cual se vuelve a las rutinas anteriores, el reseteo digital es un cambio de hábito continuo y sostenido en el tiempo. No consiste en prohibir o apagar la tecnología por completo, sino en recuperar la autonomía y definir conscientemente cuándo, cuánto y para qué conectarse.
"El concepto de reseteo digital es una práctica continua y permanente que busca desconectar, busca experiencias de desconexión; no se trata de apagar todo, se trata de elegir conscientemente cuándo te conectas, por cuánto tiempo y con qué propósito", aclaró Savid, y agregó "lo ideal es hacerlo de manera compartida (en familia o entre amigos) estableciendo horarios límite y proponiendo alternativas analógicas como juegos de mesa, lectura o actividades culturales.
El objetivo final es fortalecer los lazos presenciales, recuperar el control sobre la herramienta tecnológica y promover la salud mental.