El resultado ante Independiente ya quedó atrás, pero no sus consecuencias. En Unión saben que hay cosas por corregir y el parate aparece como una oportunidad para trabajar sobre ellas antes de meterse de lleno en uno de los partidos más exigentes del calendario: la visita a Boca, el próximo 4 de octubre.
Leonardo Madelón no quiere que el equipo pierda ritmo y por eso diagramó una agenda con dos amistosos. El primero ya pasó: este martes, el Tate derrotó 4-0 a San Martín de Progreso en un ensayo donde el entrenador les dio una buena cantidad de minutos a futbolistas que habitualmente tienen menos participación. La segunda prueba tendrá otro condimento. Este viernes, en el predio rojiblanco, Unión se medirá con Ben Hur, que milita en el Regional Amateur. Y allí aparece la gran incógnita: ¿Madelón volverá a apostar por una formación alternativa o pondrá en cancha a buena parte de sus titulares?
La posibilidad de utilizar a la base principal gana fuerza justamente por el momento de la preparación. Después de varios días de trabajo, el amistoso puede servir para que los habituales titulares recuperen sensaciones de competencia y lleguen con mayor ritmo al duelo frente al Xeneize. Pero el partido también puede convertirse en un laboratorio. Madelón tiene claro que no alcanza con repetir fórmulas y que, a esta altura, los rivales conocen cada vez más los movimientos de Unión. Por eso, probar variantes, cambiar nombres y ensayar diferentes planes también forma parte de la búsqueda.
El amistoso frente a San Martín de Progreso permitió darle rodaje a los que venían con menos minutos. Ahora, ante Ben Hur, el entrenador deberá definir si cambia el foco y les da protagonismo a quienes aparecen habitualmente desde el arranque o si mantiene la rotación. La respuesta estará este viernes, aunque el verdadero objetivo ya está marcado: llegar a la Bombonera con un Unión renovado, competitivo y con más de una alternativa preparada para afrontar el desafío.