Por segunda vez en octubre, más de 158 millones de brasileños irán este domingo a las urnas para definir si Flávio Bolsonaro, clasificado primero en la elección regular del pasado domingo 4, reemplazará a Luiz Inácio Lula da Silva en la Presidencia de Brasil o si éste logrará su continuidad.
La contienda electoral definitiva aparece apasionante con los candidatos igualados prácticamente en las encuestas, después de que Flávio Bolsonaro se impusiera en la primera vuelta por 47 a 45% y un fuerte peso del voto nulo, que quedó en un tercer lugar entre 13 postulantes.
Tercero fue Augusto Cury; cuarto, Renan Santos; y quinto, Ronaldo Caiao, quienes en conjunto se llevaron casi un 9% de las voluntades: de ese caudal de primera vuelta, de los votantes en blanco y nulo, así como de quienes no asistieron a las urnas, podría salir una diferencia que beneficiara a uno u otro candidato de esta batalla electoral final.
Brasil es un gigante agrícola rico en recursos naturales que cuenta con tierras raras, vastos recursos hídricos y enormes reservas de petróleo.
Lula votó en el balotaje de Brasil y agradeció el apoyo del pueblo: “Seré eternamente agradecido”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, votó este domingo por la mañana en San Pablo, en busca de revertir el resultado de la primera vuelta electoral, en la que su rival, Flávio Bolsonaro, se impuso como el candidato más votado.
Tras emitir su sufragio, el mandatario agradeció el respaldo recibido durante la campaña y afirmó: “Voy a votar agradecido al pueblo brasileño. Lo que el pueblo ha hecho conmigo en estos días es muchísimo, no hay forma de pagarlo”.
“Es mucha generosidad, es mucho cariño, es mucho amor. Seré eternamente agradecido por el comportamiento del pueblo”, agregó Lula, quien recordó sus orígenes humildes y destacó que no es habitual que una persona nacida en la pobreza vuelva a disputar la Presidencia.
Flávio Bolsonaro votó este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil en la Escuela Municipal Barão Homem de Mello, en Río de Janeiro, donde llegó acompañado de su esposa, Fernanda Bolsonaro.
El senador del Partido Liberal (PL) emitió su sufragio a las 8:22 y afirmó que llegó “el momento del cambio” para el país.
El dirigente, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, busca consolidar su llegada al Palacio del Planalto en una elección marcada por la disputa con el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. Flávio, nacido en 1981 y abogado de profesión, construyó su carrera política en Río de Janeiro, donde fue elegido diputado estatal a los 21 años, antes de llegar al Senado en 2018.
Las dos “brasiles” que se enfrentan en las urnas
Brasil está partido al medio. En mitades que parecen irreconciliables. Y el resultado electoral de la primera ronda presidencial lo demostró. Entre los dos candidatos más votados, Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula Da Silva, se quedaron con el 92% de los votos. Los otros 11 postulantes a la Presidencia apenas cosecharon el 7% de las voluntades de los 125 millones de brasileños que concurrieron a las urnas el pasado 4 de octubre.
De esos, 110 millones eligieron a los dos aspirantes que pasaron al ballotage. Pero hubo 33 millones más que se ausentaron, el 21% del padrón. Y ahora, en el segundo turno, esa polarización no deja escapatoria. No hay alternativa. Es blanco o negro.
O, mejor dicho, azul o rojo. Quienes se acerquen a votar sólo podrán elegir entre Bolsonaro o Lula si quieren que su sufragio sea tenido en cuenta. Dos posturas antagónicas. Irreconciliables. Cómo los dos “Brasiles” que se ponen en juego.
En ese panorama, las encuestas vuelven a mostrar un país dividido. Polarizado. Y, como en la primera vuelta electoral, emerge un Brasil que en el Sur y el Oeste se inclina mayoritariamente por la derecha representada por Bolsonaro y un centro y nordeste que apoya a Lula. Se suele simplificar esa ecuación diciendo que el sur rico apoya a la derecha y el norte pobre a la izquierda. Y, como toda simplificación, tiene algo de verdad y algo de exageración.
¿De dónde sale la mayoría de los votos que incline la balanza?
Más de 2,1 millones de personas viven en las favelas del estado de Río de Janeiro y esos habitantes de las favelas constituyen, para muchos candidatos, un electorado al que hay que seducir, pero también tiene peso el voto religioso, campo en el que Bolsonaro saca ventajas.
Lula es uno de los pocos mandatarios de izquierda que quedan en Sudamérica, mientras que Flávio Bolsonaro pertenece a la pujante derecha en la región, alineado con los actuales gobiernos de la Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, todos simpatizantes a su vez de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.
La política exterior no jugó un papel importante en la campaña previa a la primera elección de octubre, pese a que esta elección decidirá si Brasil se acerca o no a los Estados Unidos de Trump y a que el mandatario norteamericano nunca ocultó su preferencia por Bolsonaro, aunque en un tono más suave que el expresado por el presidente argentino, Javier Milei.
Washington busca la hegemonía económica y militar en Sudamérica a través de la iniciativa Escudo de las Américas, centrada en la lucha contra el crimen organizado.
Incluso en julio, el republicano impuso sanciones a un juez que declaró a Bolsonaro culpable de intento de golpe de Estado y lo condenó a 27 años de prisión; Washington solo levantó las sanciones tras negociar con Lula.
Los planes de Flávio
Flávio, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, prometió que indultará a su padre el día de su asunción, 5 de enero de 2027, si resulta reelecto.
Y el caudal que obtuvo en ambas cámaras del Congreso aparecía como “viento de cola” para que no encuentre obstáculos en su propósito.
El partido Liberal de Flávio Bolsonaro, ganador de la primera vuelta en la elección de Brasil, se quedó con 28 de las 81 bancas del Senado y 121 de las 513 en Diputados.
En el Senado, nueve de los actuales senadores del Partido Liberal tienen mandato hasta 2030 y en Diputados sumará 24 representantes respecto de los elegidos en 2022, de acuerdo con los cómputos de la elección.
Lula es un defensor del multilateralismo y desea que Brasil dialogue y comercie con todos; China, rival de los Estados Unidos en varios aspectos, fue durante mucho tiempo el socio comercial más importante del gigante sudamericano.
Los observadores atisban que Bolsonaro, de 45 años, se mostraría más dispuesto a ceder ante Trump, y recuerdan que Jair Bolsonaro ya hizo concesiones importantes durante su mandato, entre 2019 y 2023.
Por ejemplo, Brasil renunció a su estatus de “país en desarrollo” en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio a cambio de una simple promesa de que Estados Unidos apoyaría la candidatura brasileña para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Trump también afirmó que consideraba otorgar a Brasil “privilegios” de la OTAN pero ninguna de esas promesas se concretó.
Voto indígena, voto religioso, voto en el exterior
Para la elección de este domingo, la Justicia electoral de Brasil se fijó especialmente en garantizar el denominado voto indígena y en otros países, tiene peso el número de votos que lleguen desde la Argentina, donde reside una importante comunidad que expresará otra vez su voluntad en las urnas.
Los candidatos debatieron dos veces antes de la elección definitiva y en ese escenario, Bolsonaro levantó el dedo acusador mientras que Lula demostró que sus habilidades discursivas están intactas a pesar de su veteranía avanzada.
En el tramo final de la campaña, los equipos de campaña de ambos maniobraron con intentos de anular la candidatura del oponente, aunque sin mayores resultados que haya anunciado la Justicia.
